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Cara Delevingne, un ángel salvaje y sexy

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El mundo de las modelos ejerce desde hace muchos años una gran fascinación sobre el común de los mortales y personajes famosos. El sueño de convertirse en supermodelo es un anhelo vital para multitud de adolescentes de todo el mundo y objeto de deseo para muchos hombres. Las ansias de dinero y fama lo pueden casi todo.

Un mundo alejado de la realidad y elevado a los altares mediáticos que ha tenido un aumento espectacular en su difusión gracias a los avances tecnológicos e Internet.

Y aquí emerge Cara Delevingne: un ángel que cultiva su imagen de top model rebelde con apenas 21 años. Puedes leer más sobre ella en el artículo de blogellas.com. Un ángel salvaje y sexy para deleite de nuestra vista. Nacida para la moda en la época de auge de las redes sociales y la vanidad propia de las celebrities, son la combinación perfecta para que la popularidad y presencia de la modelo británica suba sin parar. Su arma más potente: la cámara la adora. Empieza a hablarse ya de ella como la nueva Kate Moss 2.0, también por su lado oscuro.

Cara Delevingne es una joya para las marcas. Su imagen juvenil, su desenfado, un rostro bello y una actitud salvaje ante la vida unido a un carácter abierto y desinhibido, hacen que su imagen sea reclamada como garantía de éxito y publicidad. Sus señas de identidad son una mirada felina, ojos magnéticos y unas pobladas cejas castañas. Las marcas la adoran. Elegida Modelo del año 2012, ha posado para Chanel, Dolce y Gabanna, y desfilado para Victoria` Secret, cuyos ángeles llegan cada año como la Navidad, protagonizando quizás el evento más mediático del mundo de la moda, entre otros, y ya ha hecho sus pinitos en el cine en la película Anna Karerina.

Pero no es oro todo lo que reluce. El lado oscuro de la fama parece que empieza a pasarle factura y engancha escándalo tras escándalo. Desde su supuesta adicción a las drogas( papelina de cocaína incluida al salir de casa) a su reconocida afición a las fiestas y al alcohol: eso no lo niega. Sin ir más lejos la semana pasada acudió a un partido de la NBA complentamente borracha acompañada de su ahora amiga imseparable la actriz Michelle Rodríguez, con la que no paraba de coquetear en la grada a la vista de todo el mundo que aprovecharon para hacerles fotografías con sus gestos ebrios y gamberros, todo ello entre arrumacos cariñosos.

Ésa es otra de sus facetas. Ha dejado claro que en el terreno sexual ha” jugado en más de un equipo”. Ha colgado muchas fotos besándose con mujeres( incluida la actriz Sienna Miller) y su ambigüedad sexual, buscada o no, le permite una mayor notoriedad social. Como si fuera una campaña de marketing gratis y permanente. Es una faceta heredada de Kate Moss, el mayor ejemplo de supermodelo problemática y adicta a la vida nocturna. Cara Delevingne es su digna sucesora y aspira a superarla en el lado salvaje de la vida.

Hace años, la promoción de las modelos pasaba, principalmente, por los desfiles y por las publicaciones tipo Playboy o Penthouse en las que mostrar sus curvas. Hoy en día, sus pasarelas son las redes sociales donde pueden difundir cada uno de sus pasos. A través de Instagram y Twitter sabemos donde están en cada momento y que están haciendo. Y lo más importante: con quién lo están haciendo. Un nuevo tatuaje, una noche de consolas con amigos, una inyección de vitaminas o una partida de paintball. Cualquier excusa es buena como medio de promoción personal o para satisfacer el voyeurismo de sus seguidores, más de 1.400.000 seguidores en Twitter, más del doble que Rajoy y Rubalcaba juntos. Como diría Sofía Mazagatos: hay que mantenerse en el candelabro.