Sex and Life

Causas de pérdida del apetito sexual

Desire Word Compass Pointing to Passion Wants Needs

Todas las relaciones sufren altibajos. Ya sean laborales, familiares, entre amigos y las sentimentales. El paso del tiempo y distintos objetivos vitales pueden suponer una barrera y provocar distanciamiento en una relación. Los amigos de siempre pueden convertirse en extraños y pasar a un segundo plano en nuestras prioridades.

En las relaciones de pareja uno de los puntos más conflictivos es la pérdida de deseo sexual en la pareja. La fogosidad de los inicios deja paso a un tipo de relaciones sexuales distintas. El paso de los años, los hijos en común, los problemas de pareja y el estrés laboral pueden suponer un distanciamiento emocional que se traduzca en una disminución del deseo que sentimos hacia nuestra pareja y provocar una falta de apetito sexual mutua. Ni te apetece a ti ni le apetece a ella. La falta de deseo sexual no es solo de las mujeres, también del universo masculino. En resumen, una bomba de relojería en cualquier relación y que puede desembocar en una dolorosa separación.

Esta pérdida de apetito sexual no suele ser de un dia para otro, es un proceso más largo y complejo salvo que sea fruto de algún acto traumático. Lo que si existen es una serie de señales a las que debemos estar atentos para poder superarlo y una serie de causas más o menos comunes de la pérdida del deseo sexual. Para poder recuperar el apetito sexual, debemos conocer las causas que provocan esas falta de ganas de sexo.

  • Poca autoestima. Es uno de los factores más comunes de la bajada del deseo de tener relaciones sexuales. Si no te sientes a gusto con tu cuerpo o ha sufrido algún cambio reciente que hace que no te sientas cómodo con él, es normal que no quieras tener sexo.
  • Problemas psicológicos. Se suelde decir que la mente y el cerebro es el arma más poderosa con la que cuenta el ser humano. Es lo que nos diferencia de los animales: la capacidad de razonar, aunque muchas veces no lo demostremos. Si arrastramos algún tipo de trauma de la infancia( abusos, familias disfuncionales con poca o nula relación afectiva entre sus miembros), nuestras relaciones sexuales sufrirán por culpa de ellos. Buscar ayuda profesional no es sentirse inferior. Es reconocer un problema y actuar para resolverlo.
  • Falta de amor. Es otra de las causas más generalizadas para la inapetencia sexual. El amor entre una pareja puede acabarse, incluso puede que no haya existido realmente nunca. Una vez pasado el inicio de la relación, ya no encontramos a nuestra amante tan atractiva como antes. Puede que no sea una falta de deseo sexual general. Simplemente, hemos dejado de querer a nuestra pareja y buscamos tener nuestras relaciones sexuales con otra persona. Su fruto más común es la infidelidad.
  • Problemas financieros. Si pensaban que la crisis no podía afectar a las ganas de tener sexo, se equivocan gravemente. La crisis también afecta a nuestra sexualidad. El estrés laboral provocado por la pérdida del empleo o por la posibilidad de perderlo afecta a todo. A nuestra salud, a nuestras relaciones y al sexo. Si tienes un problema laboral grave, muchas veces no es posible que salga de tu cabeza. Se te queda dentro y lo contamina todo. Tus relaciones sexuales, también.
  • Generalización sexual. Hoy en día, el sexo lo tenemos en todos los sitios. En campañas publicitarias en Televisión, cine o radio o a través de internet. En cualquier momento y en cualquier sitio, que para eso existe el móvil. El sexo está presente, como nunca lo ha estado, en la sociedad. A todos los niveles. Eso puede provocar una banalización del acto sexual que nos lleve a considerarlo una rutina en nuestra vida y dejar de verlo como algo placentero.
  • Enfermedades. Si tenemos problemas de salud, tarde o temprano incidirá en nuestra vida sexual. Es algo normal y humano. Además de la logica preocupación por nuestro estado, hay enfermedades que pueden afectar mucho a nuestras ganas de tener relaciones sexuales. Enfermedades del corazón y diabetes, por ejemplo, influyen en nuestro riego sanguíneo y la circulación hasta los órganos sexuales.
  • Herencia religiosa. A lo largo de la historia, las religiones han tratado el sexo como algo malo si no es con fines reproductivos. Esa imagen insana del sexo todavía perdura en nuestros días aunque a una escala mucho menor. Un puritanismo sexual compartido, además, por las dictaduras de todo signo. A las dictaduras le asusta la libertad. Ya sea política, social o sexual.

Tradicionalmente, se ha considerado que la falta de líbido era un problema exclusivo de la mujer. Nada más lejos de la realidad. Es un mal comúnmente compartido por ambos sexos. Un reto más para las parejas actuales.