Sex and Life

Claves científicas para tener buen sexo

Close up view of an attractive couple of lovers kissing in bed.

Desde tiempos inmemoriales, tanto los hombres como las mujeres han buscado diversas maneras de aumentar su bienestar y placer. Una necesidad de supervivencia y comodidad a la que se une la satisfacción más primaria, aparte de la alimenticia: el sexo. Las dos son capaces de nutrir nuestro cuerpo y nuestra alma.

Las formas de conseguir sexo y las maneras de afrontarlo han variado mucho a lo largo de los siglos. Desde una relación puramente física y carnal en las edades más antigüas hasta un proceso más elaborado en nuestros días. Por supuesto, siguen existiendo relaciones exclusivamente carnales y sexuales hoy en día, pero hay muchas más variables que hay que tener en cuenta que antes, simplemente, no se contemplaban. La ciencia avanza. Para todo. Y el mundo de las relaciones sexuales también se beneficia de ello. Estudios recientes revelan algunas relaciones que nos proporcionan algunas claves científicas para tener buen sexo.

-Erotismo. La palabra erotismo tiene una amplia gama de significados. Puede referirse desde la simple insinuación hasta los preliminares basados en juegos sexuales que nos sirven para ir calentando el ambiente. No es algo general que se le pueda aplicar a todas las personas por igual. Afortunadamente, no todos respondemos a los mismos estímulos sino que existen variedad de opiniones y gustos. El erotismo se asocia directamente a los estímulos que se envían a los centros de placer de nuestro cerebro. Básicamente, lo que pone sexualmente en órbita a una persona, no tiene qué hacerlo necesariamente con otra. Del mismo modo que a todas las personas no les gustan las mismas películas, música o libros, en el sexo ocurre igual.

-Ejercicio físico. La actividad física y el deporte nos permiten liberar unas sustancias químicas muy similares a las que experimentamos durante el desarrollo de una relación sexual. Endorfinas y dopamina consiguen asociar el esfuerzo físico a lo que esperamos de una relación sexual. De esta manera, el sexo y el deporte se convierten en actividades complementarias. Si nos gusta una, nos gustará la otra. Ya conocen a qué se debe la leyenda sexual de las residencias de atletas durante los Juegos Olímpicos. Es normal que no puedan estarse quietos.

-Conocer las zonas erógenas. Más allá de la zona genital, existen otras partes del cuerpo que responden a estímulos y desencadenan el disfrute sexual. Al igual que comentábamos anteriormente, no todas las personas responden igual en las mismas zonas pero hay lugares, más o menos, comunes que responden afirmativamente ante un estímulo sexual. Al contrario de una creencia histórica,y mayoritariamente aceptada, los hombres tienen más de una zona erógena, además de la más obvia. Las zonas erógenas de una persona y las que no lo son, son controladas por distintas partes del cerebro y no reaccionan igual ante un mismo estímulo. Por eso, es importante conocer cuáles son esas zonas para tener una mejor y más completa relación sexual. Sobre todo, si queremos repetir. En el sexo femenino, la boca y los labios ocupan el primer lugar seguidos de la base del cuello y el pecho( junto con los pezones). Realizar un recorrido estimulante por estas zonas antes de concentrarnos en la zona genital, proporcionará una gran sensación de placer en nuestra pareja. Y no hay que olvidar el quid pro quo. Si queremos que nos hagan algo, nosotros también tendremos algo que ofrecer.

Nadie nace sabiéndolo todo. En un tema tan importante y qué es uno de los factores qué más inciden en el desarrollo exitoso de una pareja, lo fundamental es la comunicación. No se trata de actuar cómo si fuéramos a un examen y tratamos de aprobar solamente. Una relación a largo plazo requiere de equilibrio emocional y sentimental además de una buena relación sexual. Conocer lo qué le gusta a nuestra pareja así como los límites que tenemos a la hora de nuestras relaciones sexuales es la forma más importante de poder satisfacer sus deseos sexuales y los nuestros. No se trata de tener esas cosas solo por separado sino tratar de conjugarlas al mismo tiempo. Nos aportará mayor estabilidad y felicidad.