Padres

Cómo detectar el acoso escolar

Depositphotos_22301423_original

Una de las plagas que van creciendo en los últimos años es el acoso escolar en los centros educativos. Desde los más pequeños hasta los adolescentes, aparecen cada vez más casos en los medios de comunicación referentes al infierno que sufren muchos niños en el colegio por parte de sus compañeros y tolerados, en algunas ocasiones, por los propios responsables de los centros.

No hay que confundir el acoso escolar (bullying) con gamberradas o cosas de niños. Las peleas en el colegio han existido siempre y seguirán existiendo. Es algo consustancial a la infancia. Lo que si es relativamente novedoso es el maltrato físico y psicológico continuado en el tiempo que de un tiempo a esta parte vemos aparecer con más frecuencia en la prensa y televisión y que, en casos extremos, termina con el suicidio de la persona acosada. El acoso no se da de un dia para otro sino que es el resultado de un proceso largo. Suele empezar por burlas o motes pasando luego a las agresiones verbales y físicas en último lugar. Con el auge de las nuevas teconologías, el acoso se extiende más allá del colegio gracias a las redes sociales y los móviles.

Una de las principales tareas de los padres es proteger a sus hijos, sobre todo si son pequeños, y prepararlos para poder defenderse en el futuro. Como el acoso es uno de los problemas más grandes, y con más secuelas, a los que pueden enfrentarse, vamos a destacar algunas de las claves que nos pueden servir para detectar de una forma rápida el acoso escolar:

  • Aislamiento. El acoso no es solo físico. Pero no hay que confundir que tu hijo sea tímido con acoso. La forma más sutil de acaso es la psicológoca ya que no deja huellas físicas pero sí mentales. Un niño que sufre acoso se encierra en sí mismo y no se relaciona con apenas nadie más. Huye del contacto social al asociarlo con la persecución que sufre. Si nunca realiza juegos en su casa con otros niños o si nunca es invitado a casa de nadie es como una señal luminosa de advertencia.
  • Tristeza. La mayoría de los niños son extrovertidos por naturaleza. Por eso, es un síntoma preocupante que un niño esté permanentemente triste y sin ganas de hacer nada, especialmente jugar o relacionarse con otros niños.
  • Tener heridas sin aparente justificación. No confundir con un golpe o herida puntual que aparezca en el cuerpo de un niño fruto de cualquier caída habitual. Si tu hijo aparece frecuentemente con moratones o si tu hijo dice mentiras de cómo se las ha hecho, es signo de que algo no va bien y hay que buscar respuestas.
  • Miedo a ir al colegio. Es el motivo más evidente de acoso que puede percibir un padre. El miedo a ir al colegio puede manifestarse de varias formas: rechazo directo a ir, poner todo tipo de excusas o bien que tenga un reflejo en su salud ese miedo: fiebres, diarreas, dolores de cabeza, ansiedad etc.
  • Ropa o material escolar roto. Si es algo continuado, es resultado de una conducta de acoso. Pantalones y gafas rotos con frecuencia, ropa desgarrada o estropeada, ponen de manifiesto que alguien agrede a tu hijo de forma continua. Otra variante es que le roben el dinero en el colegio.

Para ayudar a tu hijo en una situación de acoso la prevención es esencial. Una táctica directa es recomendable ante situaciones extremas: preguntar abiertamente sobre si existe violencia en la escuela puede hacer que una víctima de acoso se suelte y pida ayuda para resolver el problema. Cuando la situación llega a un punto insostenible, el niño debe sentir que puede contar con la protección y el apoyo de su familia. Y en segundo lugar, acudir a los responsables del colegio para que pongan fin al acoso en el colegio al ser los responsables de la seguridad de los alumnos.

Otra opción es hablar directamente con los padres de los niños que acosan a tu hijo para hacerles reaccionar. Si nada de esto funciona, la solución es la denuncia ante los cuerpos de policía: no se puede ser indiferente ante el sufrimiento de tu hijo y hay que protegerlo en situaciones de indefensión.