Padres

Cómo detectar la hiperactividad de tu hijo

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Ser padre es una de las tareas más hermosas, y complicadas, a las que se puede enfrentar un ser humano a lo largo de su vida. En cualquier época de la historia, sociedad y cultura. Los hijos no vienen con un manual de instrucciones debajo del brazo como si fueran un electrodoméstico. Si a eso unimos la posibilidad de tener un hijo hiperactivo, la tarea se complica aún más.

La hiperactividad en las personas existe. No es un mito creado de la nada ni un invento de la industria farmacéutica para vender fármacos. Hay multitud de estudios y pruebas que lo ponen de manifiesto desde principos del siglo XX. Seguramente, son las mismas personas que son capaces de proclamar que el hombre nunca ha llegado a la Luna. Muchas veces se ha atribuido la hiperactividad de los hijos a falta de responsabilidad de los padres. Una acusación grave ya que convierte a los padres en unos seres irresponsables que no se preocupan lo suficiente por la educación de sus hijos. No todos los niños son iguales ni se comportan de la misma manera. Al igual que una diabetes, hay que saber diferenciar y distinguir para poder tratar el Trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Este deficit consiste en un trastorno de la conducta y hay algunos signos evidentes para saber cómo detectar la hiperactividad de tu hijo. La hiperactividad afecta, aproximadamente, al 3% de los niños menores de 7 años y es más común en niños que en niñas.

-Impulsivos. Un niño que padece hiperactividad no está nunca quieto. Como diría un argentino, parece como si tuviera hormigas en el culo que le impiden estar quieto en cualquier circunstancia. Normalmente, esta actividad se traduce en que empiezan muchas tareas pero no acaban ninguna. Esta hiperactividad es más frecuente que lo desarrollen cuando están acompañados que cuando están solos. Por su naturaleza, los niños son inquietos. Quieren jugar, disfrutar y aprovechar todo el tiempo. Eso no quiere decir que por eso sean hiperactivos. Pero si en ocasiones en las que un niño, normalmente, debe estar tranquilo, y no lo está, es cuando aparece el riesgo de hiperactividad.

-Desobediencia. Éste es un rasgo muy marcado en los niños que desarrollan hiperactividad. Les cuesta mucho acatar órdenes o instrucciones tanto en casa de parte de sus padres como en el colegio por parte de sus profesores. Esta desobediencia crea tensiones en el ámbito doméstico ya que no suelen hacer caso a las indicaciones de sus padres. En el colegio es aún peor. No solo no están quietos en el recreo, tampoco en clase. Esta situación puede derivar en malas notas, peleas con otros niños y tensiones con los profesores que pueden generar frustración y dificultades en el aprendizaje. No les gustan las normas y se esfuerzan por manifestarlo.

Accidentes. Los niños hiperactivos tienen tendencia a sufir más accidentes que la media de los niños de su edad. No tienen miedo al peligro y hacen gala de un gusto por el riesgo excesivo. Como si quisieran demostrar que pueden con todo y que nada ni nadie les puede detener.

No debemos olvidar que las principales preocupaciones y deberes de un padre respecto a su hijo son proteger y garantizar su bienestar, tanto emocional como material, procurar que sea feliz y proporcionarle la mejor educación posible como la mejor inversión para un futuro incierto. Ya sea un hijo que tenga hiperactividad cómo si no la tiene. Los medios pueden cambiar pero el objetivo final es el mismo. El comportamiento de un niño hiperactivo puede generar conflictos y rechazos. Si lo castigamos por todo lo que hace, corremos el riesgo de que el niño se encierre en sí mismo como si fuera una burbuja emocional ya que sospecha que, haga lo que haga, va a ser reprendido o castigado. Es algo que hay que evitar a toda costa porque es el primer paso hacia el aislamiento social de tu hijo.