Relaciones

Cómo dirigir un equipo de trabajo con éxito

Leader holding a clipboard with business team behind

Una de las características humanas más repetidas a lo largo de este ancho mundo son las ganas de mejorar nuestra vida. Ya sea en nuestras relaciones personales, de pareja o de calidad de vida. Las relaciones laborales tampoco escapan a este anhelo de mejora. Nada hay más humano que prosperar gracias a una ambición sana que, en contra de lo que suelen vendernos, no es mala. O, ¿acaso no queremos mejorar en nuestro trabajo o proporcionarle un futuro mejor a nuestros hijos?. Una ambición que nunca debe ser aplicada pasando por encima de los demás sin ningún tipo de escrúpulo.

Una de las ambiciones laborales más extendidas es ascender en la escala laboral. Bien ascendiendo en la empresa en la que ya trabajamos o cambiando a otra con un puesto mejor. La razón principal es por aumentar nuestro salario, ¿ quién no quiere ganar más dinero?, aunque no es la única motivación. El orgullo personal de tener mayores responsabilidades y ver que nuestro trabajo es recompensado es algo muy importante también. La vanidad personal también cuenta. Nuestro ascenso laboral lleva implícito, en la mayoría de casos, tener a nuestro cargo a una serie de personas a las que debemos dirigir y coordinar para lograr los objetivos que nos sean asignados por nuestra empresa. Un liderazgo no es siempre algo fácil de plasmar en la realidad.

Por otra parte, todos los trabajos no son iguales. No es lo mismo trabajar en una planta de energía, una fábrica de coches o en un call center. Los objetivos son distintos y el método de trabajo cambia. El mundo de la política lo dejaremos para otra ocasión. Lo qué si existe, sea cual sea nuestro trabajo, es una serie de características humanas que nos permiten ser unos buenos jefes y ejercer un liderazgo motivador para las personas que dependen de nosotros. Hay algunas pautas que debemos cumplir para saber cómo dirigir un equipo de trabajo con éxito.

-Motivación. Un lider es, o debe ser, un motivador. Alguien que sea capaz de contagiar entusiasmo a las personas que tiene a su cargo. Normalmente, esto se consigue siendo un ejemplo para ellos. No hay nada más descoronazador que tener un jefe, o jefa, que no trabaja, trabaja mal o lo hace con desidia. En ese caso, debemos hacer lo contrario de lo que hemos visto y sufrido. Si queremos un equipo de trabajo eficiente debemos predicar con el ejemplo ya qué si queremos ver resultados, nuestro equipo debe sentirse implicado en la tarea que su jefe directo les encomienda.

-Autocontrol. Ser lider de un equipo de trabajo conlleva una responsabilidad distinta a ser un subordinado sin más. En algunas ocasiones deberemos tomar decisiones difíciles que no serán compartidas por nuestro equipo. Esto nos puede hacer sentir más solos y aislados en la toma de decisiones. Pero no tenemos que llegar al extremo de sufrir el síndrome de La Moncloa: vivir aislados de todo y de todos. Nuestras decisiones deben ser maduradas y pensadas y nunca tomadas de forma arbitraria.

Empatía. No todos hemos nacido siendo jefes ni con sangre azul corriendo por nuestras venas. Pero, al ir ascendiendo profesionalmente puede que olvidemos cómo nos sentíamos al ser subordinados de un jefe de equipo. Eso no debe ocurrir porque nos estaríamos alejando peligrosamente de la realidad. Tampoco se trata de dar la razón en todo a nuestros subordinados ya que entonces no tendríamos necesidad de tomar decisiones. Pero sí debemos comprender sus razones y motivaciones.

Hay muchas más cualidades que un buen jefe debe tener: hay que ser paciente, resolutivo, conocedor de los cambios en el mercado que nos pueden afectar y una larga lista. Ésta es la teoría. En la práctica todos hemos experimentado casos contrarios donde nuestro responsable más directo no cumplía ninguna de las características imprescindibles para liderar un equipo de trabajo. Aquí entra en juego otra de las características humanas más extendidas: el enchufismo. En muchas ocasiones no asciende en la empresa quién lo merece sino quién tiene mejores contactos o amistades dentro de la organización, por lazos familiares o personales, y se aprovechan de ellos para ascender profesionalmente aunque su trabajo deje mucho que desear. Se trata de una experiencia frustrante pero qué no implica qué si algún día somos nosotros los que ascendamos debamos comportarnos como ellos. Se trata de mejorar no de empeorar nuestra experiencia laboral.