Estilo

Cómo elegir un abrigo

portrait of a young handsome man  in a black coat

Al igual que otros complementos de moda masculina los abrigos y chaquetas están sufriendo una evolución y modernización en los últimos años. Ya no se trata simplemente de abrigarnos, ahora también debemos poder lucirlos como una parte integrante de nuestro estilo de vida. Veamos pues algunos consejos sobre cómo elegir un abrigo masculino.

Como en todo lo que a ropa se refiere debemos elegir la opción adecuada según el momento y lugar donde vayamos: para situaciones formales deberíamos optar por modelos más clásicos, si bien para actos con menos restricciones podremos dejar rienda suelta a otras elecciones más arriesgadas. Resulta obvio que no cogeremos un mismo abrigo excesivamente formal para ir cada día al trabajo o una parka para acudir a una primera cita a ciegas.

Los que no somos excesivamente altos evitaremos las chaquetas o gabardinas largas, ya que su longitud hará que nuestra figura se vea más menguada. En cambio las chaquetas hasta la cintura, máximo hasta medio muslo, destacarán nuestras piernas dando una sensación de mayor altura. Uno de los problemas de este tipo de chaquetas es que pueden resaltar la barriga por lo que habrá que buscar un modelo sin cinturones o decoraciones en esa zona.

Para los más delgados una buena opción es buscar una chaqueta con solapas anchas o decoraciones en la parte superior. Estos detalles hacen que las miradas se dirijan a la parte superior del cuerpo disimulando la delgadez y acentuando la anchura de hombros.

Las chaquetas de cuero clásicas son un comodín que nos permite vestir tanto de forma formal como de un modo más casual. Si no es demasiado corta podemos llevarla encima de cualquier traje dando un toque sport a un estilo formal, aunque debemos revisar que la americana quede totalmente oculta bajo la chaqueta.

Si nos gusta arriesgar en la moda podemos optar por chaquetas de colores vivos, pero deberemos tener cuidado de combinar correctamente los colores con los del resto de prendas bajo el peligro de quedar como un hortera.