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Cómo elegir un microscopio

Microscope

Los microscopios nos permiten observar nuestro entorno cercano más pequeño. Podemos revivir nuestros años de estudiantes investigando todo lo que tenemos alrededor: bebidas, polvo, saliva o nuestra propia sangre. Se trata de un mundo por descubrir en lo más pequeño de nuestra vida. Si estás interesado en entrar en este mundo aquí te daremos algunas pautas sobre cómo elegir un microscopio.

Existen varios tipos de microscopios que se adaptan mejor a usos diferentes: no es lo mismo un microscopio óptico para revisar muestras biológicas en casa; que los que utilizan distintas fuentes de luz para muestras de laboratorio; o los grandes microscopios electrónicos aptos para investigaciones científicas de alto nivel.

Para montar un pequeño laboratorio casero optaremos por un microscopio óptico, con o sin luz de enfoque, monocular. Si estás dispuesto a invertir más dinero, puedes optar por un binocular, pero salvo que vayas a pasar muchas horas pegado a él no vale la pena la inversión. Aunque se puede investigar muestras sin más luz que la ambiental es recomendable que el equipo lleve una luz bajo la muestra que nos permita ver más nítidamente sus características.

Como supondrás una de las principales características de un microscopio ópticas es precisamente su juego de lentes. La calidad de este equipamiento viene definida en gran medida por su conjunto óptico, por lo que no es extraño que entre las marcas que fabrican estos equipos estén conocidos fabricantes de equipos fotográficos: Olympia, Nikon, Leyca, etc. Hay que tener en cuenta que tan importante es la lente ocular, la que está en el visor, cómo las lentes con aumento más cercanas a la muestra.

Si en vez de muestras biológicas queremos estudiar cuerpos sólidos (minerales, vegetales, etc.) deberíamos optar por un microscopio estereoscópico, que siempre es binocular. Estos aparatos llevan una luz en la parte superior que incide en la muestra y nos permite ver sus caracterísitcas en tres dimensiones.