Salud y ejercicio

Cómo empezar a practicar skate

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Aunque se suele asociar a un deporte de adolescentes, el skate es un deporte de habilidad y equilibrio que no requiere de una gran condición física, por lo que es apto para la gran mayoría de nosotros con independencia de la edad. Si no tienes complejos ni te avergüenza usar el monopatín en tu barrio aquí te damos unos consejos básicos sobre cómo empezar a practicar skate.

En este deporte es muy importante el equilibrio por lo que en los inicios, y hasta que pillemos el punto, lo más habitual es caerse. No te desanimes por estar más tiempo en el suelo que sobre la tabla: es lo normal en los inicios.

Equipación

Para practicar con el monopatín sólo debes comprar una tabla y el equipamiento de seguridad: rodilleras, coderas y casco. Hay quien piensa que las protecciones no dan buena imagen, pero es lo que te puede salvar de una lesión importante. ¡Lleva siempre las protecciones!

Para manejar cómodamente la tabla necesitarás una buenas zapatillas antideslizantes y que te agarren bien los tobillos. Existen varias marcas especializadas en la fabricación de zapatos para skaters. Es una gran idea comprar unas de éstas cuando quieras empezar a realizar saltos y maniobras en el aire, pero para empezar no es necesario realizar esta inversión.

Maniobras

En el skate hay una serie de maniobras básicas que deberás dominar antes de empezar a hacer figuras y saltos. No esperes realizar acrobacias las primeras semanas porque no lo conseguirás. Se trata de un deporte de muy largo aprendizaje.

La postura básica es con un pie en la parte delantera de la tabla, sobre sus ruedas, poniéndolo en la mismas dirección que la tabla. El pie trasero se utiliza sólo para impulsarnos. Práctica y descubre con qué pie te sientes más cómodo: el pie izquierdo delante se considera regular, mientras que si estás más cómodo con el delantero se llama Goofy.

Para frenar utiliza tu pie trasero, bien sea arrastrándolo con el pie o pisando la tabla.

Para girar de dirección basta con inclinarnos sobre nuestros pies.

 

¿Te atrevés a empezar?