Belleza

Cómo ser elegante en una cena

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El mundo de la moda y la estética está generalmente dirigida a las mujeres. Es algo lógico: son ellas las que acaparan la mayoría de miradas o flashes en cualquier evento social, ya sean famosas o no. A pesar de eso, son cada vez más las publicaciones y revistas que se preocupan por la moda masculina. Siempre han existido, pero en estos últimos años el aumento del interés de los hombres por su aspecto y ropa han hecho agudizar el olfato de los medios y las marcas orientados al mundo de la moda masculina.

Tradicionalmente, el abanico de posibilidades de las mujeres a la hora de arreglarse para una fiesta ha sido muy amplio: minivestidos, traje largo, escote palabra de honor así como una amplia gama de complementos (maquillaje, color de labios o unos pendientes perfectos). En cambio, los hombres parecía que solo tenían una opción para acicalarse: el traje de chaqueta y pantalón tradicional, azul, gris o negro. Una pequeña elección que reflejaba la escasa predisposición de la mayoría de hombres para preocuparse por su aspecto exterior, salvo quizás en el caso de una primera cita.

En los últimos 15 o 20 años esta tendencia se ha invertido. Los hombres actuales y modernos del siglo XXI (no la mayoría aún) sí se preocupan por su aspecto exterior, tanto en su apariencia física como en la ropa que usar adaptándose a la situación o evento al que acuden. Algunos cambios importantes en la moda masculina experimentada en los últimos años son los siguientes:

-Mayor abanico de colores. Con los colores clásicos siempre dispuestos para sacarnos de un apuro ante cualquier eventualidad, la paleta de colores se ha ampliado: el burdeos y el verde van adquiriendo un mayor protagonismo. Si a eso unimos el traje azul a rayas para los hombres con gran personalidad, ahora sí tenemos mayores posibilidades de elección.

-Complementos. Han sido los grandes olvidados para los hombres y uno de los grandes descubirmientos de las marcas. Aquí es donde el hombre del siglo XXI encuentra una gran variedad de opciones: cinturones de diversos colores y estilos, bufandas por si el frío aprieta, sombreros( simplemente decorativos o para combatir el mal tiempo), bastones clásicos y modernos, pañuelos coloridos y gemelos. Todo pensado para cuidar hasta el más mínimo detalle con el que no pasar desparecibido y ser elegante en una cena o acto social.

-Bolsos. Nuestro pensamiento asocia, inmediatamente, el bolso al mundo femenino. Desde niños veíamos a nuestras madres y hermanas mayores con el bolso todo el día a cuestas y ahora vemos a nuestras amigas y parejas. Lo que no esperábamos siendo niños es que nosotros mismos, algún día, también llevaríamos bolso. Pues cada vez más hombres recurren al bolso en su día a día, para acudir a fiestas o para ser elegantes en una cena. No se trata de que los hombres se conviertan en mujeres, o viceversa. Pero, si los prejuicios no te obesionan encontrarás el bolso muy práctico.

El bolso es una elección elegante y cada vez más práctica. Los bolsillos de nuestros pantalones no están diseñados para llevar muchas cosas. Entre las llaves del coche, las de casa, documentos necesarios, la cartera y los móviles tipo tablets cada vez más expandidos, nos encontramos sin espacio. Se convierte así en un elemento práctico que podemos combinar con la ropa.

-Chalecos. El chaleco ha vuelto para quedarse. Es preferible usarlo del mismo color que la chaqueta y nos permite lucir una figura más estilizada y sirve tanto para un acto formal como para salir con los amigos una tarde cualquiera.

Como siempre que hablamos de moda, se trata de hacer una combinación adecuada de lo que llevamos puesto en función del acto al que acudamos. En algunos momentos es preferible la sencillez a ir exageradamente repletos de complementos. Lo más adecuado es tener una visión a largo plazo y no caer en un barroquismo esnob artificial.