Relaciones

Cómo ser sociable cuando no quieres serlo

Seamos introvertidos o extrovertidos hay días en que sencillamente no queremos socializar, y sentimos que acudir a una reunión es como si nos arrojaran a los lobos. Hay casos, además, en lo que no tenemos más remedio que acudir a esas reuniones. ¿Cómo sobrevivir en esos casos en los que la obligación está por encima de nuestros deseos de soledad?

Cómo ser sociable cuando no quieres

Detecta la causa. Ante todo, debemos averiguar cuál es la razón que nos hace evitar a nuestros pares: enojo, enfermedad, tristeza, encuentros que no deseamos tener… Una vez que sepamos qué es lo que nos lleva al aislamiento, será más fácil sortearlo.

Estás cansado. Esta es la razón más común para no querer salir con amigos y familiares. En este caso lo que necesitas es activarte de nuevo. Por raro que suene, un poco de ejercicio te dará ese extra que necesitas: da una vuelta a la manzana para recuperar el tono. También la cafeína es una buena salida. O un plato de cereal.

Habrá gente que no quieres ver. Cuando tu archienemigo va a presentarse al mismo lugar que tú, no debes dejar que ello afecte tu vida social. Una alternativa es limitar tu estadía. Otra es reconocer que, en diferentes contextos, las personas que nos resultan insufribles no lo son tanto: un compañero de trabajo insoportable puede ser un excelente compañero de ronda. Y hay que probar si es un ambiente social distendido, las diferencias se esfuman y terminan, y hasta será posible pasar a otro nivel. ¿Quién sabe? Es mejor un amigo que un rival.