Padres

Cómo ser un buen padre de fin de semana

Divorce

En los últimos años se han experimentado una gran número de divorcios en España. Es una realidad que cada vez hay más parejas y matrimonios que se separan dejando atrás su vida en común. El amor se acaba pero hay un riesgo añadido cuando se termina la relación de pareja: los hijos. Si no hay hijos, se trata solo de una relación que se rompe. Con hijos la cosa cambia: no solo se rompe la pareja sino el núcleo familiar.

Si los hijos son pequeños se corre el riesgo de que la rotura de la familia afecte a su desarrollo posterior. De la ruptura se crea un nuevo núcleo familiar por el cual los padres se reparten los hijos por temporadas o bien mediante acuerdos más cortos de tiempo, por ejemplo semanalmente. Con estos acuerdos, si la pareja no está bien avenida después de la separación, los hijos pueden convertirse en una especie de mercancía que se transporta de un sitio a otro o que sirva de moneda de cambio en cualquier negociación posterior.

Por esta razón es importante saber adaptarse a los cambios que va a sufrir nuestra vida. No es lo mismo ser un padre a tiempo completo que solo poder disfrutarlos algunos fines de semana. Tampoco hay que caer en el error de considerarse un padre a tiempo parcial: padre hay que serlo todos los dias las 24 horas, aunque no estés físicamente con tu hijo de forma permanente. Lo principal, siempre, es el bienestar de los hijos.

Contra la limitación del tiempo que pasamos con ellos no hay que desanimarse. Se trata de aprovechar nuestro tiempo juntos haciendo cosas que de otra manera el pequeño no podría hacer. Algunas ideas sobre cómo ser un buen padre de fin de semana:

  • Un error muy común es tirar de chequera y satisfacer todos sus deseos gastando dinero. Hay que evitar que nuestro hijo sea un niño caprichoso que si ve que consigue siempre lo que quiere nunca estará satisfecho y será difícil que acepte un no por respuesta. Si nos comportamos así, nuestro hijo solo nos querrá por cosas materiales.
  • Pasar tiempo con ellos. En la medida de lo posible hay que reservar el tiempo que tenemos con los hijos para dedicárselos a ellos. No planificar cualquier actividad laboral en el tiempo que se pasa con ellos o salidas con los amigos. Hay que aprovechar al máximo nuestro tiempo con ellos. Juegos, compras: cualquier opción es válida.
  • Mostrar interés por las cosas que le gustan a tu hijo. El pequeño debe sentir que su padre no es un marciano que pasa de él. Hay que preocuparse por lo que le gusta. Compartir una tarde de juegos o ver una película juntos no es solo un pasatiempo sino una forma de conocer mejor a tu hijo.
  • No trates a tu hijo como un idiota. En contra de lo que pueda parecer los niños se dan cuenta de muchas más cosas de las que pensamos. No hay que hablar mal de tu expareja delante de él( es su madre) ni hacerle sentir responsable de la separación para que no desarrolle un complejo de culpa futuro.
  • No reducir la relación a las visitas. Un padre no necesita ninguna excusa para llamar por teléfono a su hijo. Así demuestra que su vida es importante para él aunque no pueda verlo.
  • No trastocar los horarios de los hijos. Un cambio de casa ocasiona una mudanza no solo física sino también emocional. Si nos dedicamos a cambiar todas las rutinas que tiene nuestro hijo podemos provocarle una situación de estrés innecesaria. En un niño pequeño la sensación de seguridad es lo más importante para él junto a sentirse querido.

Normalmente los padres, sean culpables o no, son los que más pierden en relación a los hijos cuando se produce una separación. Por lo tanto hay que llevarse bien con tu expareja y madre de tu hijo. Pero no solo por tener una buena relación de cara a tener un régimen de visitas satisfactorio sino porque es lo mejor para el hijo. No debe ser él quién pague el fracaso de la vida en común de sus padres.