Relaciones

Cómo sobrevivir a una suegra

older woman on a couch

Las relaciones de pareja son difíciles. Es una obviedad decirlo pero es una realidad tangible. Cómo también lo es la relación familiar que se establece con los padres de tu pareja: los suegros. Al principio, el suegro es el que nos mira y trata peor. Miradas de desaprobación y una actitud desdeñosa para con nosotros que se suelen transformar, con el paso del tiempo, en la típica solidaridad masculina a la que poder agarrarse en momentos de zozobra. Pero es algo normal: al fin y al cabo nos acostamos con la niña de sus ojos.

Pero la relación política más complicada es con la suegra: la madre de tu novia. Por regla general, las madres son más protectoras con sus hijos que los padres. Es ley de vida ya que nos han parido y son las que más se preocupan por nosotros. Pero todo tiene un límite. Hay suegras no solo protectoras sino absorbentes. Quieren tenerlo todo en su entorno, incluido la pareja de su hija, totalmente controlado y no perder detalle de lo que ocurre. ¿ Les suena de algo, no?.

Aprender a cómo sobrevivir a una suegra es como ir al médico. Es algo que no nos gusta, puede llegar a ser desagradable y nos quita mucho tiempo y energías que nos gustaría emplear en otra cosa. Pero debemos aprender a convivir con ello. La variedad de suegras con las que podemos encontrarnos a lo largo de nuestra vida son, básicamente, dos.

-La entrometida. Es la variante más típica de suegra. Opina de cualquier cosa y cualquier tema aunque no sea el de su casa y no tenga ni idea de qué va. Se mete en tu vida privada, si sales mucho o poco, si dejas sola a su hija, si te gusta jugar al fútbol. Su mente nunca para de pensar y maquinar contra ti, a pesar de las sonrisas amables que pueda ofrecerte. Esta situación se agrava cuando tienes hijos. No parará de darte el coñazo con la educación de los hijos, si lo haces bien o mal para entendernos, e intentará que los eduques como ella quisiera. Aquí es el momento de poner un límite claro. Las opiniones y ayudas deben ser recibidas con alegría pero la educación es cosa del padre y de la madre. Nada de una abuela autoritaria tratando de imponer cómo debes educar a tus propios hijos.

- La oídos sordos. Es otra posibilidad de suegra que puedes llegar a encontrate en tu recorrido amoroso. Es la típica persona que, aparenta no escuchar nada, para poder hacer lo que le venga en gana. Es una variante más peligrosa que la anterior ya que, mientras en la primera, el peligro se manifiesta de frente y cara a cara, en esta segunda posibilidad la amenaza es más sibilina y, por ello, más peligrosa. Aunque nunca hay que descartar la posibilidad de tener una suegra combo que combine a la perfección las dos categorías.

Lo más adecuado es hablar de todos estos problemas con tu pareja ya que ella también ha tenido que convivir y soportar a tu suegra durante mucho más tiempo que tú. Así que, su experiencia puede resultar muy valiosa para nosotros.

El mejor resumen que podemos ofrecer es que debes cuidar la relación con tu suegra. No se trata de decirle que sí a todo. Hay que poner ciertos límites en la relación como por ejemplo, no proporcionarle llaves de la casa. Ni siquiera para una emergencia. Si lo hacemos, corremos el riesgo de que, poco a poco, se nos meta en nuestra casa con cualquier excusa y, luego, resulta imposible sacarla de ella. Eso no significa que haya que tratarla con falta de respeto o humillarla. Eso sería ponersélo muy fácil y no es bueno entablar batallas que están perdidas antes de empezar. Hay que jugar con criterio. Y amplitud de miras. Y por encima de todas las cosas, no debemos olvidar que la suegra es nuestra “enemiga” y, como tal, hay que tratarla.