Relaciones

Consejos para sobrevivir a los suegros en verano

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Hoy empieza el puente del 15 de Agosto, uno de los principales del año y que tiene un mayor movimiento de personas y vehículos. El mes de Agosto es el mes de vacaciones por excelencia. Metemos las maletas en el coche, nos enfundamos las gafas de sol y salimos con una enorme ilusión para disfrutar de nuestras vacaciones de verano en el sitio elegido. Ése debería ser el final.

Pero, en algunas ocasiones, las vacaciones de verano se convierten en una especie de infierno, y no solo por el calor, sino por la compañía que tenemos. Sí. Los suegros como metáfora de un verano de pesadilla. No hay que olvidar que los suegros representan uno de los principales causas de conflicto en las relaciones de pareja. Y, si en verano, debemos convivir con ellos, la relación no suele mejorar. El estrés laboral de todo el año puede que continue con un estrés vacacional.

Tenemos que aceptarlo. Hay que convivir con ellos y por esa razón destacamos algunos consejos para saber cómo sobrevivir a los suegros en las vacaciones de verano.

-Paciencia. Hay que tratar la convivencia con los suegros como si fuera un sarampión o un refriado: algo inevitable que debemos superar para seguir con nuestra vida. Hay que hacer oidos sordos a las puyas, directas o indirectas, que recibiremos y qué mejor que hacerlo con una sonrisa en la cara( aunque por dentro nos hierva la sangre). No hay que olvidar que el conflicto puede surgir antes de que inicien las vacaciones por la elección del lugar de destino: playa o montaña, hotel o casa. Hay que dejarlo todo atado cuánto antes para eviar que la discusión sea más grande. En el caso de que seamos nosotros quiénes pagemos el alojamiento, no se trata de imponer un sitio a la fuerza. Hay que negociarlo, en la medida de nuestras posibilidades y gustos.

-Actividades paralelas. Que pasemos las vacaciones juntos no significa que tengamos que ir a todos los sitios juntos como si fuéramos siameses. Hay que buscar huecos y actividades que podamos hacer a solas con nuestra pareja: salir a cenar, disfrutar de un día de playa o piscina en solitario, ir al cine o hacer una excursión. De esta manera conseguimos tener tiempo para nosotros y pasar unas estupendas vacaciones. No estamos obligados a pasar las 24 horas del día juntos y sentirnos culpables si no lo hacemos.

-Límites. Para que haya una convivencia pacífica, lo mejor es dejar claros los límites en la relación desde el primer momento. Así no hay lugar para los equívocos. Especialmente importante es si tenemos hijos ya que los suegros, como abuelos que son, tienen sus propias ideas de cómo llevar la educación de los hijos y opinarán sobre ella. Y también son más dados a consentir cualquier tipo de capricho. Aunque sean sus abuelos, y su ayuda en la sociedad actual es indispensable para su cuidado, eso no les otorga ningún derecho preferencial para opinar sobre todo, a pesar de que puedan tener buenas intenciones. Ya sabemos que hablar es gratis.

-Mente y actitud positiva. Lo mejor de unas vacaciones es la relajación que podemos disfrutar y que no tenemos el resto del año. Por esa razón, debemos mostrarnos comprensivos, hasta cierto punto, con la familia política con el fin de pasar unas tranquilas vacaciones. Si hay provocaciones, no debemos caer en ellas. El mejor desprecio es no hacer aprecio. Cualquier discusión que tengamos, no tenemos que verla cómo una declaración de guerra.

Siguiendo estos consejos y algunos otros derivados de la propia experiencia y sentido común de cada uno, las vacaciones de verano con los suegros no tienen que convertirse en un campo de batalla familiar que empeore la relación. Al contrario, hay que verlo cómo una oportunidad para conocer mejor a los suegros e intentar acercarnos a ellos. No hay nada cómo conocer al enemigo para poder derrotarlo. Además, si los conocemos mejor, puede que hasta nos caigan bien.