Padres

Consejos para sobrevivir al verano sin gritar a los hijos

Strict father punishes his son

Lo más importante de unos vacaciones de verano si somos padres es relajarnos de la rutina diaria y del estrés laboral y, al mismo tiempo, disfrutar de la compañía de nuestros hijos a tiempo completo. Nos quedemos en casa o salgamos de viaje, es un buen momento para pasar el tiempo en familia y suplir las carencias del resto del año.

Pero, en algunas ocasiones, el relax total no es posible cuando tenemos hijos pequeños a los que atender y cuidar. Sobre todo porque nuestras vacaciones son cortas y la de nuestros hijos largas. A veces, incluso, las nuestras se nos pueden hacer largas sin ncesidad de estar con los suegros o los cuñados. En algunas ocasiones, las vacaciones de verano pueden llegar a convertirse en un pequeño infierno del que deseamos escapar lo antes posible.

Además, la forma más rápida y habitual con la que solemos descargar nuestra frustración o tensión es gritando a nuestros hijos. Como en cualquier ámbito de la vida, quién suele pagar el pato son los más débiles. Por esa razón vamos a ver algunos consejos para saber cómo sobrevivir al verano sin gritar a los hijos.

-Paciencia. Es el arma fundamental no solo para el verano sino para todo el año y para cualquier situación familiar o laboral. Un consejo eficaz: contar siempre hasta 10 antes de hablar o explotar. Durante las vacaciones de verano, pasamos más tiempo con nuestros hijos, y con nuestra pareja, y es lógico que aumenten las posibilidades de conflictos y enfrentamientos. Hay que armarse de paciencia para superar los lógicos baches en la convivencia. Hay que tener en cuenta que aunque nuestras vacaciones puedan durar 15 días, la de nuestros hijos duran todo el verano así que los ritmos de vida son totalmente diferentes. No hay que trasladar el estrés laboral a casa.

-Sentido del humor. Uno de los factores más importantes en la relación con nuestros hijos, y en la vida en general, es aprender a tomarse las cosas con humor, a desdramatizar cualquier aspecto que nos parezca negativo. Por ejemplo, con nuestra actitud en casa. Si nuestro hijo rompe algo no hay que ponerse a maldecir, castigar o gritar de forma automática. Es lo más normal que jugando rompan algo. Otra cosas es que lo hagan todos los dias varias veces. Los niños son esponjas: repiten lo que ven que hacen sus padres. En lugar de ponernos serios, hay que tratar de explicar a los pequeños cómo evitar accidentes caseros, y si es posible con una sonrisa, mejor que mejor.

-Flexibilidad. Es una de las claves más importantes del ser humano: la capacidad de adaptación ante diversas situaciones. Uno de los momentos más críticos son las comidas. El verano suele ser de los pocos momentos del año en que podemos comer con nuestros hijos regularmente. Entre el trabajo y el colegio las ocasiones suelen reducirse a días festivos y fines de semana. No hay nada mejor que tener un poco de manga ancha con las comidas y no pasa nada por qué coman más habitualmente aquello que más les gusta( menos espinacas). E incluso, recurrir al chantaje alimenticio: si se portan bien, podrán comer lo que más les gusta y apetece.

-Juegos. Con los juegos pasa igual. Al tener más tiempo libre y no tener la obligación de las tareas, los horarios cambian y las rutinas también. Las horas de ocio aumentan y hay que saber llenarlas adecuadamente. La flexibilidad nos permtirá disfrutar de un ambiente más relajado. Una de las mejores opciones son las actividades al aire libre muy apropiadas en verano. Además de ser muy buenas para su entretenimiento y para su salud, conseguimos alejar a los hijos de otra fuente de conflictos: la tecnología. Ya sean teléfonos móviles, tablets o videoconsolas, la tecnología puede ser muy buena o muy mala para los pequeños. Deben conocerla y saber manejarse con ella, pero el abuso cada vez más habitual de las nuevas tecnologías a edades más tempranas puede provocar dependencia y escasa sociabilidad. Por ello, hay que buscar alternativas: en verano la mejor, sin duda, la piscina. Estarán frescos, podrán jugar con otros niños y estarán entretenidos.