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Cuidados del coche en la playa

Coche en la playa

Estamos en pleno agosto y los más afortunados pasarán varios días en la playa. Aunque muchos viajan a su destino en avión o tren, la mayoría de españoles se acercan a la playa con su propio vehículo. Tener el coche permite realizar visitas a nuevos lugares y no tener que quedarnos siempre en el mismo lugar, lo cuál es una gran ventaja si queremos descubrir nuevos paisajes. Tanto si vamos a recorrer kilómetros como si vamos a quedarnos todos los días en el mismo lugar, hay que tener en cuenta algunos cuidados del coche en la playa.

En verano la temperatura ambiente puede subir mucho, con lo que no es difícil que los motores se calienten más de lo habitual. Antes de realizar un viaje asegurate de revisar los niveles de líquidos y vigila el indicador de temperatura para evitar problemas mayores. En cualquier caso, nunca debes abrir el tapón del radiador cuando el motor esté caliente: espera a que se haya enfriado para añadir más líquido.

Las altas temperaturas ambientales afectan a los neumáticos y a las pastillas de freno, así que para evitar sorpresas procura no realizar una conducción demasiado brusca y frena de forma paulatina. Los neumáticos son más proclives a los pinchazos, así que revisa la rueda de repuesto antes de ponerte en marcha.

Asegurate de cargar convenientemente el aire acondicionado si no quieres achicharrarte dentro de un coche al sol. Ya no es sólo por comodidad sino también por seguridad, ya que conducir a altas temperaturas hace que bajes la guardia y puedas sufrir un accidente.

Otro punto a tener en cuenta es la alta salinidad de los ambientes marítimos, que daña la pintura de nuestro coche. Aunque tengas el coche parado debajo del apartamento, saca un momento para llevarlo a limpiar y darle varias pasadas de agua. No dejes que la sal se acumule en la pintura o pronto aparecerán las primeras manchas de óxido.