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Desorientados esta semana

Confused woman - people feeling confusion

Puede decirse que un cierto sentimiento de desorientación sobrevuela la semana que terminó ayer.

Desorientación que nos provocan las muy diversas teorías sobre la desaparición de ese avión malayo cuya inexplicable pérdida parece sacada de una peli de ciencia ficción de las malas, y que ha provocado las más diversas y rocambolescas teorías sobre su ubicación. Así hemos pasado del posible atentado terrorista, al sabotaje, al fallo técnico de inexplicables causas, llegando al suicidio de esos pilotos que en la cabina se hacían fotos con modelos y terminando por la surrealista declaración de Cortney Love (sí, la también desorientada viuda del perdido Kurt Cobain) que se declaraba dispuesta a ayudar a encontrar los restos por su exacerbada intuición drogota.

Desorientados por el recuerdo de esa mala memoria convertida en enfermedad que se lleva al primer presidente de la democracia, Adolfo Suarez. Desorientados al conocer que el mismo hombre que guió los pasos de España en tan trascendentales momentos, no recordó quien era su hija en el momento de su muerte, un día olvidó que su esposa se había ido un año antes por un larguísimo cáncer, un momento eterno no recordó junto al Rey que ni siquiera había sido el presidente por el que tantos elogios se han trasladado estos días.

Y en esa misma desorientación, esta democracia construida entonces, que encuentra marchas en las calles reclamando igualdad y dignidad y desgraciadamente termina rompiendo marquesinas de bancos y cafés con solera. Desorientación la de aquellos que confunden la crítica y la protesta, con la violencia y la sinrazón callejera. Desorientación por la que la locura de unos pocos le quita el peso de la razón a otros muchos.

Y tuvo esta semana otra desorientación que nos encoje el corazón y nos enamora los sentidos y que tiene que ver con la emoción de esa monja italiana cantora o de esa niña de mirada lánguida y sensibilidad prodigiosa que el jueves ganaba el catódico programa de la Voz Kids con un homenaje a la Lucía de Serrat. Nos gustaría esta vez sí, vivir en la desorientación constante del efecto de su mágica voz  y su garganta sensible. Quedarnos ahí para siempre.