Padres

Discusiones que perderás con tus hijos: Odias mi felicidad

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Ya sabemos que cuando se trata de los hijos, no es sencillo llevar la fiesta en paz, pues no sólo saben como sacarlo a uno de quicio. Además, hay conversaciones en las que resulta inútil intentar demostrarles que están equivocados. Hazte a la idea: hay discusiones que no vas a ganar nunca con tus hijos.

“No me dejas ser feliz”: De golpe te das cuenta de que el muchacho lleva tres días sin levantarse de frente al ordenador, o la factura del teléfono revela llamadas de seis horas… Tu primera reacción es decirle a tu vástago que hay más vida que la mera virtualidad y las líneas telefónicas. Y entonces recibes el reproche de que no le dejas ser feliz. De hecho, te va a acusar de que, como tu vida es una seguidilla de obligaciones, no soportas que otro pueda ser feliz.

En este punto, claro que tú tienes la razón, y claro que es injusto en su apreciación de tu generosidad… Sin embargo, para alguien cuya vida tiene prioridad la interacción social, limitar las formas en que se entiende y entiende al mundo es, en efecto, atentar contra su felicidad, aunque a ti te parezca sólo una pérdida de tiempo.

Hay que practicar en estos casos el buen ejercicio de la paciencia, y evitar que los juicios apresurados y malhumorados de un adolescente nos hagan cuestionarnos la propia valía. ¿La solución? Marcar los límites que su felicidad no debe exceder: en horas, en gasto, en responsabilidad. El tiempo que puede gastar en su felicidad.