Padres

Discusiones que perderás con tus hijos: “Sólo me presionas”

Teenage boy using cellular phone and looking mad

La educación de los hijos, especialmente cuando llegan a la adolescencia, es un campo minado plagado de deja vu, en donde sentimos que nos hemos  encontrado no sólo con situaciones por las que ya hemos pasado, sino con frases que en su momento nosotros mismos le dijimos a nuestros padres. Son esas precisamente las frases que integran las charlas con nuestros hijos que nunca hemos de ganar.

“Siempre me presionas”: La situación es habitual. Deslizaste, tal vez si querer, alguna mención sobre lo bueno que sería que tu hija/o se sometiera a una dieta, mejorase en la escuela, saliera más, estuviese menos horas en Internet…

El resultado, ante el más mínimo asomo de crítica frente a un adolescente suele ser el mismo: “Sólo me presionas”, “Quieres que sea perfecto”, “Quieres que haga las cosas que tú no pudiste lograr”…

Se trata de una de las defensas más habituales entre los adolescentes… y de las más peligrosas, pues la experiencia nos señala que hay personas que nunca dejan de esgrimirlas a lo largo de toda su vida para justificar ante los demás que nunca abandonan si nivel de incompetencia. Es la excusa perfecta para jamás esforzarse ni mejorar.

En cuanto esta frase aparezca de labios de tu hijo, olvídalo: habrás perdido la charla. Sin embargo, tienes que prestarle atención, y vigilar que no se convierta en una excusa para ocultar inseguridades y coartadas. Hay que agachar la cabeza cuando un chico nos pide que no le presionemos, pero hay que estar alerta para que no deje de presionarse a sí mismo.