Sex and Life

El deseo de participar en un trío

A man with two hot girls

Todos tenemos sueños. Y uno de los sueños y fantasías más recurrentes que tiene el género masculino tiene que ver, por suspuesto, con el sexo. Una de las más evidentes es mantener un encuentro o una relación sexual con una famosa muy atractiva. No nos pasa solo a las personas anónimas, también a personajes famosos e internacionalmente conocidos.

El torero Luis Miguel Dominguín se inventó, como reconocería muchos años más tarde, que después de tener su primera noche de sexo con la actriz Ava Gardner, llamada el animal más bello del mundo, salió corriendo del lecho amoroso que compartía con la esposa de Frank Sinatra para contar a los cuatro vientos que se había acostado con ella. Satisfacción y vanidad al mismo tiempo. Una cosa así es imposible mantenerla callada. Una mentira mil veces repetida acaba convirtiéndose en verdad. El voyeurismo sentimental y la curiosidad propia de los humanos hace el resto.

Si embargo, la fantasía más soñada y demanda por los hombres es participar en un trío. En un trío con dos mujeres, obviamente. Hay estudios que ponen de manifiesto que para algunos hombres no es un sueño sino una realidad de la que han formado parte. Pero ya sabemos que el género humano es propenso a la imaginación y la mentira como ninguna otra especie.

El deseo de participar en un trío está, por regla general, más presente en los hombres que en el sexo femenino(aunque e algo que ya está cambiando) y es más habitual y fuerte este deseo en los años que van de la veintena a la treintena. Un deseo de satisfacer cuántas más fantasías sexuales y cuánto antes mejor invade la mente masculina. Como una neblina que impide ver el bosque. A pesar de ese anhelo, participar en un trío presenta algunos inconvenientes( hasta en el placer hay costes). En primer lugar, no es fácil encontrar a dos mujeres que quieran participar en un trío aunque ya existan aplicaciones específicas en el móvil que nos ayuden a encontrar parejas sexuales agrupadas por preferencias. En segundo lugar, un gran problema lo representa si el hombre en cuestión tiene pareja estable. Hay dos posibilidades. Que participe en un trío sin su pareja, lo que constituye un engaño si se hace sin su conocimiento o consentimiento. O que la pareja participe en el trio junto con otra mujer. Es una elección difícil ya que pueden surgir envidias y celos mutuos. Lo ideal es que trate de un acuerdo mutuo de la pareja con el fin de explorar una fantasía conjuntamente y disfrutar los dos de ella.

Los hombres experimentan a menudo la fantasía de ver en acción a dos mujeres y acabar participando con ellas en un encuentro de gran intensidad sexual. Es difícil negar ese placer. Si lo experimentas una vez, probablemente querrás repetir en el futuro.

El abanico de posibilidades que presenta un trío es amplio. Antes de empezar, deben quedar claras las reglas de juego entre los participantes. No se trata de que haya un árbitro, cuatro son ya demasiadas personas, pero sí de determinar que cosas hacer, y cuáles no, antes de empezar la acción. El uso de preservativos es esencial para prevenir posibles enfermedades de transmisión sexual. Y los juguetes sexuales son bienvenidos: pueden ayudar a proporcionar más placer a la relación y servir para ir calentando el ambiente a modo de inicio. Luego, la imaginación hace el resto.

Otra posibilidad de participar en un trío junto con tu pareja es acudir a los cada vez más habituales club y locales liberales donde poder poner en práctica las fantasías que de otro modo no podrías conseguir. Si existe acuerdo es la forma más cómoda y rápida de hacer tu sueño realidad.

Un trío representa una porción extra de placer y morbo. Participar en él satisface uno de los mayores deseos de los hombres y debería estar reconocido en la carta de los Derechos Humanos de la ONU. Todo se andará.