Off topic

El glamour del Gran Premio de Mónaco

Luxury sportscar in Monte Carlo, Monaco

El Gran Premio de Mónaco que se disputó ayer no es una carrera cualquiera. Ni por el sitio ni por el ambiente. Es la carrera más glamourosa de toda la temporada donde el lujo y la belleza lo inundan todo. Una carrera urbana, pegada a los edificios y a los barcos de los ricos de turno amarrados en el puerto. Beber champán desde la cubierta de un yate contemplando los coches pasar a toda velocidad no es una imagen de marca en Montecarlo: es la pura realidad. A pesar de la cercanía al mar, unos pocos metros en algunos puntos, solo un coche ha caído al mar en todas las ediciones de la carrera. Fue Alberto Ascari a los mandos de un Lancia. Salió ileso para morir a los pocos días probando un Ferrari.

El glamour del Gran Premio de Mónaco es único en todo el calendario de la Fórmula 1. El olor a gasolina y a neumáticos mezclado con la imagen de mujeres espectaculares observando pasar los coches lo convierten en un espectáculo visual. La tierra de los casinos por excelencia, coches de lujo y sus bajísimos impuestos cómo forma de atraer riqueza unida a la imagen glamourosa fuertemente impulsada por la familia Grimaldi con la incoporación de Grace Kelly para completar la guinda del pastel. Al tratarse de un circuito urbano, las diferencias entre los coches no son tan importantes, aunque cuentan y mucho, y son más importantes las manos del piloto y su capacidad para pegarse a los muros sin cometer errores y arañar los segundos necesarios para ganar. Sobre todo, teniendo en cuenta lo difícil que es adelantar en las calles del Principado. El circuito donde Ayrton Senna empezó a construir su leyenda. La leyenda de Mónaco no arranca con Senna pero él fue su máximo exponente. Un circuito estrecho, con subidas y bajadas constantes, pegado al mar, curvas lentas( incluida la más lenta del Mundial, Loews), baches y en el que el mínimo error te condena a estrellarte contra unas vallas pegadas al asfalto. Concentración al 100% en cada vuelta.

Este año se llegaba a Mónaco con la evidente superioridad del equipo Mercedes confirmada en la clasificación. Pole para Rosberg y segundo puesto para Hamilton. Igual que en las carreras anteriores. Hoy se ha cumplido lo que viene sucediendo toda la temporada: dominio aplastante de Mercedes que ha liderado todas la vueltas del Mundial hasta el momento, bien con Hamilton o con Rosberg. En un Gran Premio donde los adentalamientos son prácticamente imposibles, salvo fallo del piloto que lleves delante, las posiciones de salida se han mantenido. Victoria para Rosberg seguidode un Lewis Hamilton, con problemas de visión, acosado al final por Ricciardo. Los Red Bull mejoran su rendimiento a pasos agigantados acercándose a los Mercedes pero con un Sebastian Vettel permanentemente gafado: hoy pérdida de potencia del coche y abandono en las primeras vueltas. Lo que debe estar riéndose Mark Webber. Parece como si Vettel hubiera heredado su gafe.

Estamos ante un Mundial que no ha llegado ni a la mitad y que parece decidido a favor de los Mercedes a estas alturas. Un dominio aplastante, a pesar de la mejoría de Red Bull, que deja la lucha por el título reducida a dos: Rosberg y Hamilton. Y sin noticias de Ferrari. Ni las mejoras ni los cambios en la dirección del equipo les han servido para alcanzar un imposible a día de hoy: ser competitivos y tener opciones de victoria. Un año más perdido para Fernando Alonso gracias a su equipo. Haría bien en escuchar los cantos de sirena y piropos que le lanzan otras escuderías, Mclaren principalmente.