Relaciones

El poder y las infidelidades

François Hollande

Francois Hollande, Presidente de la República Francesa, anunció ayer el fin de su relación con la primera dama Valerie Trierweiler, tras ser descubierto in fraganti en sus encuentros y su infidelidad con la actriz Julie Gayet. Una relación privada convertida en pública: nadie escapa a los paparazzi. Si ya es difícil una relación entre dos personas, si además, tienes a todo un país pendiente, la cosa se complica.

 

Las relaciones entre hombres poderosos y mujeres, ya sean las oficiales o las secretas, han sido muy complicadas a lo largo de la historia. Por un lado tenemos el corazón y por otro lado juega la razón. Lo ideal es combinar las dos facetas en la misma persona pero cuando entra en juego el poder, los poderosos se creen impunes y hacen lo que quieren. El cargo de Presidente de la República francesa viene marcado especialmente por una especie de aura de magnetismo sexual que convierte a personas con un aspecto físico de lo más normal en auténticos sex symbols. Es la erótica del poder, o del dinero.

La historia del poder y las infidelidades no es algo nuevo. La atracción que el poder, ya sea político o económico, ejerce sobre las personas es como una droga que hace perder la razón: se nubla la mente y otras cosas. En el extremo puede convertirse en una costumbre: un mentiroso patológico, puedes leer este interesante artículo en blogellas.

A continuación, vamos a recordar algunos de los casos más sonados:

  • Miterrand: la del exPresidente socialista francés no es solo un caso de infidelidad sino que mantenía una familia paralela a la oficial. Por una parte, su esposa Danielle convivía con él en el Elíseo, y con el amante de ella, y por otro lado mantenía una relación paralela con Anne Pingeot de la cual nació una hija llamada Mazarine. En el funeral de Miterrand se produjo una de las imágenes más curiosas de las historias de las infidelidades: la esposa oficial invitó a la amante y a la hija secreta de ésta con su marido al entierro para despedir juntas a Mitterrand. Danielle encontró su mejor manera de cómo superar una infidelidad: dejar hacer, dejar pasar. Y hacer ella lo mismo. Todo pactado y de puertas hacia dentro.
  • Chirac: la mujer de Chirac, Bernadette, proclamó en una ocasión que las mujeres galopaban detrás de su marido. Los líos de faldas de su marido fueron una seña característica de su mandato y le convirtieron en el sucesor adecuado, en la institución y en los líos de alcoba, de Mitterrand. Y sin hacer distinción entre izquierda y derecha. Ambos eran humanos. Y franceses. Un depredador político y un seductor nato.
  • Giscard d´Estaing: fue el antecesor de Miterrand y el hombre que más se opuso a la entrada de España en la Comunidad Europea. Su caso más sonado fue cuando se encontraba con una famosa actriz en 1974 y tuvieron un accidente de tráfico en París de madrugada y chocaron con un camión de leche. Al momento se personó la polícia y los bomberos para descubrir al Presidente francés en una situación bastante comprometida, y no era su esposa la que estaba junto a él. Fue conocido como el incidente del camión lechero. Más tarde, él mismo difundió rumores acerca de una posible relación con Lady Di, pero parecían más una fantasmada que una relación real.
  • Nicolás Sarkozy: el llamado pequeño Napoleón no es tan pequeño si los comparamos en cuestiones amorosas. Al poco de convertirse en Presidente francés se divorció de su mujer Cecilia, prima lejana de Gallardón, y fue una persona soltera. Por poco tiempo. Se fijó en Carla Bruni, exmodelo y que declaró que la monogamia era aburrida. Les irá bien en el futuro ya que ambos son infieles por naturaleza y están acostumbrados a que sus parejas lo sean.

 

La intimidad de la que pudieron disfrutar Miterrand, Giscard o Chirac ya no existe. La bula de todos los medios de comunicación ante la vida privada y los escarceos de los Presidentes desapareció con Internet. En una era en la que todos llevamos a un paparazzi dentro gracias los móviles, existen revistas del corazón a las que el pacto subterráneo entre la prensa y la clase política no les dice nada. No se sienten atados a él.

En Estados Unidos una infidelidad puede acabar con una carrera política, salvo que te llames Bill Clinton o John Kennedy. En Europa es distinto. Una reciente encuesta realizada en Francia a raíz del escándalo Hollande revela que el 75% de los franceses considera que esta aventura del Presidente es una cuestión privada y que no forma parte de la esfera de interés público. Un ejemplo más de la clásica permisividad francesa en lo relativo a relaciones sentimentales y amorosas. Un caso más extraordinario es el de Silvio Berlusconi y sus continuos escándalos amorosos que apenas le han causado un divorcio y un pequeño, pero definitivo, desgaste electoral.