Emprendedores

¿Por qué regresar a la pluma y al papel?

La jornada laboral necesita de herramientas que la diversifiquen y organicen la jornada, además de que nos permitan la creatividad y su más alta consecuencia: la innovación. ¿Qué harramientas no sirven a ese respecto? Nosotros votamos por lápiz y papel.

La necesidad de lo unplugged

¿En una época llena de gadgets que nos obligan a una conexión 24/7, con memorias cada vez más amplías y versátiles, cada vez más portables y ligeros, capaces de almacenar y reproducir todo tipo de archivos de multimedia y texto, elegimos lápiz y papel?

Así es: una muy buenas razones para optar por estos, que se encuentran entre los compañeros más antiguos de la memoria en lo que se refiere al trabajo cotidiano. Estas son algunas de las que se nos ocurren.

Potencian la memoria. Esta comprobado que nada nos permite recordar mejor una idea que escribirla a mano: el hecho de dibujar lo que hemos pensado mediante el lenguaje escrito lo vuelve más tangible e inmediato que si solo lo tecleamos.

Son a prueba de apagones. ¿Cuántas veces un corte de energía eléctrica nos ha privado de una proyecto redactado en Word? Eso no ocurre con los sencillos lápiz y papel: hasta se puede seguir trabajando en la penumbra.

Amplían la visión de conjunto. La pantalla de un ordenador, portátil o tablet tiene una longitud restringida, que apenas es de la mitad de la que posee una hoja en blanco. Al trazar un organigrama o cualquier diagrama de flujo en una hoja de papel, o al revisar un texto, tenemos una imagen más amplia de todas las partes que intervienen en él.