Sex and Life

¿ Es mejor el sexo en verano?

young hot woman sitting astride man in sea near coast, Having jo

Hormonas revolucionadas y poca ropa cubriendo los cuerpos. Las tormentas veraniegas pronto desaparecerán y el verano se instalará definitivamente entre nosotros. Por lo menos, este año no hay conspiranoicos pronosticando que no habrá verano en Europa. Una estación del año muy proclive al deseo y a las aventuras de todo tipo.

Las diferentes estaciones del año afectan a la hora de mantener relaciones sexuales, ya sea con pareja estable o en un encuentro de sexo ocasional. El verano es una época de excitación, mental y física. Un momento de vivir aventuras. Al calor exterior se le une el calor interior. En algunas ocasiones, la mente manda sobre el cuerpo y en otras ocasiones es justo al revés: nuestro cuerpo manda y la mente, obedece. El invierno es distinto. El ambiente y la temperatura es más frío y los lugares que encienden nuestra líbido son distintos: no hay playas pero existen discotecas y pubs como sustitutos. Aunque nunca se sabe: también podemos encontrar sexo en una biblioteca.

¿ Es mejor el sexo en verano?. Es una pregunta de difícil respuesta. En principio, es la época del año más propicia para tener más y mejor sexo. En verano nuestra rutina habitual se transforma y nuestra vida está sometida a más cambios. Hay más horas de luz a lo largo del día, menos ropa cubren nuestros cuerpos y existe una mayor predisposición al contacto físico. Nos apatece más tocar y qué nos toquen. Es, también, la época del año que más se presta al surgimiento de nuevas parejas, ya sean un rollo ocasional o ligue de verano o bien una relación más estable.

Es indudable que el deseo sexual aumenta en verano. Como decíamos hay más horas de luz y eso se refleja en un aumento de la temperaruta y de nuestra líbido asociado a que producimos una mayor cantidad de feromonas. Pero qué tengamos más deseo no significa que nuestras relaciones sexuales sean más placenteras. El verano es una época más del año. Si tenemos una relación de pareja estable y no funciona bien durante todo el año, en el verano no se va a solucionar por arte de magia. Los milagros no existen, a pesar de Lourdes. Si además, tenemos hijos pequeños, no nos será posible mantener relaciones siempre que queramos sino cuando nos dejen.

Luego existen los mitos y la realidad. En España el mayor número de nacimientos se produce en Septiembre y Octubre. Si nos vamos 9 meses atrás a su gestación vemos que nos encontramos en pleno invierno. Cuando hace más frío es cuando se conciben más hijos. ¿ Es algo contradictorio?. Pues no necesariamente. Muchas parejas planifican el momento de gestación de sus hijos en función de su propio calendario laboral así que recurren a diversos métodos anticonceptivos para no quedarse embarazadas. Cuéstión de planificación. Por otra parte, siempre nos encontramos con hechos y acontecimientos no previstos que pueden alterar cualquier pensamiento. Un ejemplo muy claro: la victoria de la selección española de fútbol en las dos Eurocpoas y el Mundial 2010. Todos los acontecimientos en verano. Calor y emoción que pueden ocasionar una eclosión de natalidad no prevista de otra forma.

A pesar de todo, es evidente que las ganas de sexo son mayores en verano que en el resto del año. No en todas las personas pero si en la mayoría. Si nos asomamos a la calle lo podemos comprobar fácilmente. Cuando vamos de vacaciones, igual. Incluso en nuestro lugar de trabajo es algo que percibimos claramente. Incluso, a veces, solo con las miradas.

En cualquier caso, lo más importante son las ganas, y las posibilidades, de tener sexo. Da igual que sea verano o invierno. El verano es un momento muy propicio porque la pasión se desata sin remedio. Las ganas de experimentar son mayores y las vacaciones en sitios románticos y exóticos son otro aliciente. Sitios frescos, lugares nuevos y posturas diferentes. Todo vale. Solo tenemos que dirigirnos a cualquier playa, piscina o campo de fútbol y observar cuáles son los comportamientos más repetidos. Abrazos, tocamientos y miradas calientes que reflejan lo que nuestro interior y nuestro cuerpo quieren en ese momento. Sexo.