Relaciones

¿ Es posible el amor en el trabajo?

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En nuestro trabajo pasamos gran parte de nuestro tiempo. En algunas ocasiones más que con nuestra propia familia y amigos por lo que adquiere un carácter de suma importancia. No solo por el empleo en sí sino por hacer de él un lugar agradable y que te apetezca encontrarte con tus compañeros. No hay nada peor que ir a trabajar y sentirte solo y aislado del resto del mundo. Eso nos puede crear tristeza y ansiedad.

Hay diversos enfoques con los que podemos encarar nuestro tiempo en el trabajo pero que pueden resumirse, básicamente en dos. Por un lado, tenemos la posibildad de considerar nuestro trabajo solamente como un lugar de trabajo. Es decir, vamos a trabajar y punto final. No nos preocupamos de entablar relaciones de ningún tipo más allá de las estrictamente profesionales considerando el lugar de trabajo como un lugar de paso. El segundo enfoque es interactuar y relacionarnos con nuestros compañeros aparte de la relación laboral. Nuestro lugar de trabajo no deja de ser un lugar de encuentro de personas y personalidades distintas en las que podemos establecer nuevas amistades y relaciones.

Pero,¿ es posible el amor en el trabajo?. De entrada, habría que decir que no existe un lugar adecuado o inadecuado para enamorarte. Pensar eso sería de mentes cerradas y estrechas. Lógicamente, no en todos los trabajos se pueden establecer relaciones amorosas pero no se puede descartar. Bajo ninguna circunstancia y en ningún lugar. La chispa amorosa puede encontrarse de forma inesperada en cualquier sitio. Al pasar tantas hora en nuestro trabajo, en algún momento podemos sentirnos atraídos por una compañera. Puede ser algo simplemente físico o algo más duradero emocionalmente. O las dos cosas a la vez. La chispa puede empezar con un simple tonteo para acabar en un profundo enamoramiento.

Que sea posible no significa que sea fácil. Una cuestión muy importante a tener en cuenta es, precisamente, lo que os ha unido: el trabajo. Si empezamos una relación con una compañera de trabajo, se corre el riesgo de saturar la relación ya que os tendríais que ver en el trabajo y después del trabajo. Para ello, es muy importante separar esos ámbitos. Por un lado, la relación laboral y, por otro lado, la relación sentimental y de pareja. No mezclar una cosa con la otra. No separar esas parcelas es un principio básico de ruptura más temprano que tarde.

Una relación sentimental que empieza en el trabajo suele tener una ventaja muy importante respecto a otro tipo de relaciones. Es la confianza que proporciona el contacto fluido y diario en un entorno fijo y con unas reglas de convivencia fijas. Eso nos permite una mayor intimidad con la otra persona porque nos conocemos mucho más que si la relación empezara prácticamente de cero. Este tipo de relaciones suelen ser más duraderas y estables. Por si fuera poco, nuestra productividad laboral puede mejorar también. Hay que admitirlo. Si estamos enamorados todas las cosas se ven de otra manera y solo con ver nuestra cara se nota. También en el trabajo. Si, además, al llegar a tu lugar de trabajo ves la cara de esa persona que te gusta, pues el día no empieza mal.

Y no hay que esconderse. Si ambos decidís iniciar una relación no hay razón para ocultarlo. Se tata de actuar con naturalidad aunque siempre existirán los típicos cotilleos y rumores acerca de ambos. No hay que hacer ni caso. Quiénes propagan ese tipo de cotilleos suelen ser personas aburridas y amargadas con las que no merece la pena perder ni un segundo de nuestro tiempo.

Y si la relación fracasa, hay que recordar que seguiremos trabajando en el mismo sitio con esa persona. Nunca hay que hablar mal de ella y tratar de llevar la separación con la mayor tranquilidad y sensibilidad posible. Que no se mantenga la pareja no nos da derecho a empezar a comportarse como un idiota.