Relaciones

¿ Es recomendable irnos de vacaciones sin nuestra pareja?

Expectation

Con la llegada de las vacaciones de verano, se nos plantean algunos interrogantes que habremos solucionado anteriormente o dejaremos su resolución para el último momento. A qué lugar vamos a ir de vacaciones, si elegimos costa o montaña, si nos quedamos en España o viajaremos al extranjero. Y lo más importante: cuál será nuestra compañía en las vacaciones. Con amigos o con la pareja.

Debido al calendario laboral, se nos puede plantaer un problema de enorme envergadura adicional: la no coincidencia entre nuestras vacaciones y las de nuestra pareja. En alguna ocasión anterior, hablamos de las ventajas de estar de Rodríguez en la ciudad mientras nuestra pareja disfruta de sus vacaciones. Hoy veremos la alternativa opuesta a esa posibilidad: irnos nosotros de vacaciones y nuestra chica se queda en la ciudad trabajando.

A pesar de la aparente falta de compromiso en la relación por tomar esta decisión, realmente no lo es siempre y cuando confluyan dos factores: que la decisión sea consensuada entre ambos miembros de la pareja y que exista reciprocidad( que nuestra pareja pueda hacer lo mismo) y que no seamos padres( no podemos dejarla sola al cuidado de los niños. Eso sí sería muy egoísta).

Una vez aclarados estos puntos entre la pareja, vamos a destacar algunas de las ventajas que hacen recomendable irnos de vacaciones sin nuestra pareja. No es lo ideal pero tampoco es el fin del mundo.

-Libertad. Por supuesto, es una razón fundamental. Una vez alejados de la ciudad y nuestro trabajo, liberados del estrés y sin depender de nadie( salvo el servicio de habitaciones si estamos en un hotel), podemos dar rienda suelta a nuestras ansias de libertad, las ganas de fiesta o de simple relajación. Podemos acostarnos tarde y levantarnos tarde sin dar explicaciones, comer a deshoras, pasar medio día( o el día entero) tirados en la tumbona o la arena o bañarnos de madrugada: pequeños placeres que podemos permitirnos sin remordimientos.

-Independencia. Unas vacaciones de verano y de “soltero” nos permiten planear y hacer las actividades que más nos apetezcan sin necesidad de consultarlo con nadie. Si no queremos ir a un sitio, pues no vamos. El camino lo marcamos nosotros.-

-Revitalización de la pareja. Aunque no lo parezca, una separación física y temporal de nuestra pareja puede traer efectos positivos en el fortalecimiento de nuestra relación. Aprenderemos a estar y vivir sin ella y la echaremos de menos con lo que el reencuentro puede ser explosivo. Cómo si fuera tener sexo de reconciliación pero sin que exista separación real. La distancia nos hace añorar lo que deseamos y lo que más queremos.

-Relajación. Una relación de pareja puede llegar a ser absorbente en algunos momentos y ahogar nuestro espacio. Los días que estamos de vacaciones en solitario podemos aprovecharlos en hacer otras cosas que, normalmente, no tenemos tiempo para realizar: leer tranquilamente, hacer deporte, trasnochar o salir de juerga con los amigos.

-Tener más tiempo para uno mismo. Para que nuestra relación sea positiva a largo plazo nada mejor que, primero, conocernos mejor a nosotros mismos: disfrutar de nuestro yo interior. Algunas veces estamos tan metidos en la relación que se nos olvida mirar hacia nuestro interior y ver si somos felices. Unas vacaciones de este tipo nos pueden servir mejor que cualquier tipo de consejo o terapia.

-Conocer nuevos sitios. Al no depender de nadie, podemos planificar el destino de nuestras vacaciones de verano sin ninguna interferencia. Nuestros gustos y preferencias serán los que manden en la decisión. Por ejemplo. Si a nuestra chica no le gusta practicar senderismo por la montaña, podemos aprovechar para hacerlo ahora.

Unas vacaciones solos debemos plantearlas sin prisas, sin remordimientos y sin muchos planes preestablecidos, más allá del destino elegido. Es lo bueno de difrutar de unas vacaciones sin ataduras: la capacidad de improvisación. De esta manera, desconectamos de nuestra vida diaria y cogemos fuerzas para reincorporarnos a nuestra rutina.