Padres

¿Están sobreprotegidos nuestros hijos pequeños?

dependence concept

En un mundo tan inseguro e inestable como el actual, muchas veces tendemos a vivir en una burbuja de seguridad especialmente diseñada para alejarnos de los problemas.

Muchas personas viven en urbanizaciones con seguridad privada( con un poder adquisitivo elevado), cada vez más domicilios cuentan con alarmas y habitaciones seguras y contamos con cajas de seguridad más sofisticadas para proteger nuestros tesoros particulares.

Además de esta protección física, no menos importante es la burbuja de seguridad que los padres creamos, muchas veces de forma inconsciente, para nuestros hijos pequeños. Es normal la preocupación de los padres por el bienestar y seguridad de sus hijos pequeños( sobre todo los padres primerizos) pero muchas veces se llega a un nivel sobreprotector con el que se consigue tener unos hijos demasiado dependientes de sus padres, que no sean capaces de aprender y desarrollarse por sí mismos en el futuro. Y lo que es más importante: no serán felices.

Esta sobreprotección por parte de los padres viene marcada, principalmente, por el miedo. Miedo de los padres a que sus hijos no sean felices, que sufran o a que puedan hacerles daño, de una manera u otra.

Un ejemplo muy claro lo tenemos cuando los niños empiezan a andar. Un padre agobiante acompañará cada uno de sus primeros pasos agarrándole continuamente por miedo a que se caiga y se haga daño. Una preocupación muy lógica pero que constituye una mala elección. Con este tipo de actitudes estaremos creando niños totalmente dependientes de sus padres e incapaces de actuar por sí mismos. Algunos de los problemas que los hijos pequeños de padres sobreprotectores pueden sufrir limitarán el desarrollo futuro de los hijos.

-Dificultad para tomar decisiones. Es una consecuencia lógica de que lo hagan todo por nosotros. Si desde que los niños dan sus primeros pasos, los padres lo hacen todo por ellos, en el futuro, cercano y lejano, tendrán dificultades a la hora de tomar decisiones. Cuando sean pequeños, tendrán problemas en relacionarse con su entorno y cuando sean más grandes, pueden tener dificultades en sus relaciones sentimentales.

-Baja autoestima. Al no haber tomado casi nunca sus propias decisiones, los niños no saben cuáles son sus conocimientos y hasta donde pueden llegar con ellos. No tienen un punto de comparación al que poder agarrarse y medir sus habilidades. Por tanto, pueden tender a desarrollar un bajo concepto de sí mismos que les impida profundizar en su aprendizaje .

-Excesiva dependencia de los demás. Si desde pequeños, sus padres han tomado todas las decisiones que les afectan por ellos, tendrán dificultades para elegir su camino correctamente y eso les hará seguir siendo dependientes de otras personas en el futuro.

La excesiva protección que le brindemos a nuestros hijos les puede proporcionar seguridad en el corto plazo. Pero a la larga criaremos a unas personas dependientes de alguien( o de algo), inseguras y con dificultad para desarrollarse y relacionarse con otras personas.