Sex and Life

Evita el gatillazo

Uno de los grandes problemas al que  nos enfrentamos como género es el hecho de que, en un sentido meramente evolutivo, el término “eyaculación precoz” es contradictorio, pues si hay algo para lo que estamos diseñados es para fecundar a una mujer rápida y eficientemente. Por desgracia, esta velocidad no es bien vista en términos de felicidad conyugal, el gatillazo debe ser evitado, a pesar de que debería ser lo más natural en términos darwinianos.

La velocidad no lo es todo

Como ya no estamos en esos tiempos en los que era fundamental eyacular lo más rápido que se podía, pues podría suceder que algún depredador interrumpiese el acto de una feliz pareja y se comiese a ambos miembros, debemos buscar la manera de “sincronizar orgasmos”. Es decir: no hay que dejar a la chica con ganas de postre, sin que haya pasado por el segundo plato.

La eyaculación precoz suele ser el resultado de un empuje mal entendido. Hay que comprender que más vale trote que dude que carrera que embarre. De manera que preciso entrenar para que la penetración sólo sea el principio, y no el final, de la fiesta.

Las masturbación es esencial en este sentido: hay que tocar, apretar, manipular a nuestro amigo, de manera que se acostumbre a los estímulos más severos.

Lo fundamental es aprender a dominar el reflejo que libera al semen. Hay una manera sencilla de hacerlo sin perder la erección: con tus dedos en rosca, aprieta por debajo de tu glande, y eso hará que todo se calme, y sigamos trotando sin premuras.