Sex and Life

¿Porqué dar una oportunidad al porno ochentero?

Hay que decir que el cine XXX ya no es lo que era… De hecho, ni siquiera se va al cine a verlo, y suele saturar nuestros discos duros de una manera avasalladora una obsesión que nos cuesta libido y tiempo libre. En las inmortales palabras del Dr. House “Os dejo: hay mucho porno en Internet y no se va a bajar solo”. El porno, como género cinematográfico, ha muerto, sepultado en las miles y miles de páginas que muestran vídeos de ex novias tomados con celulares. ¿O no?

Da una oportunidad al porno clásico

Antes de que el porno misógino te lleve al punto de la insensibilización, te recomendamos que regreses al rito clásico de regresar al video club y darte una vuelta por los títulos más viejos. Sí, hasta regresar al porno de los ochentas, cuando los plomeros y el baby doll eran los protagonistas del porno.

¿Porqué? Creemos que el porno entonces tenía alma. Se trabajaba con actores bien pagados, y todo mundo sabía que era una broma, y no que la cámara era un pretexto para sobajar la dignidad de un ser humano.

Los valores de producción

Asomarse al viejo por no sólo nos permite otear los ideales de belleza en aquel entonces, también nos permite conocer en un tiempo en el que el porno tenía “valores de producción”: iluminación, sonido, diálogos y hasta trama…

Además, se trata de un género que, a diferencia del porno que se pergueña hoy en día, nos permite ser espectadores, y no cómplices del robo a la intimidad de una persona…