Relaciones

La diferencia entre ser territorial y posesivo

La diferencia entre ser territorial y posesivo

Hay una muy tenue barrera entre los celos y la patología, entre sentirse mal por que la persona amada dispensa su atención sobre otros objetos, actividades y personas, y no sobre nosotros, y entre HACER ALGO AL RESPECTO. La diferencia entre ser territorial y ser posesivo. O entre: “Eh, chicos, ese es mi prado” y “¡RESPUESTA ARMADA A TODO INTENTO DE ACERCAMIENTO!”

Los celos en sí mismos no deben de preocuparnos, pues son una reacción natural ante amenazas reales o imaginarias al bienestar de nuestra relación. Están en nuestros genes, y se tratan de una reacción atávica que nos llega de los tiempos en que las hembras de la especie eran una posesión valiosa, que se disputaba entre clanes y machos alfa.

Es ahí donde estriba la peligrosa diferencia entre celos y posesión: el celoso normal sabe que quiere de la persona amada algo más en ese preciso instante. El posesivo, en cambio, hierve en ira por que su posesión (la mujer) se ha salido del cauce del comportamiento permitido.

​¿Qué hacer cuando te consumen los celos? En el primer caso, el celoso hará un tango, un berrinche, una escena para demostrar a la persona amada que le ama y por ende, debe ser amado en la misma medida. En nivel más animal, los celos son una llamada de atención: “Es posible que ella me ame menos que yo a ella”.

¿Problemas? Acabar con los celos es difícil, pero no imposible.

En cambio, el posesivo teme que alguien más se lleve lo que es su derecho… y pasa a defenderlo con diversas formas de la violencia.

Cuidado con la posesividad.