Belleza

La elegancia de un traje de etiqueta

Men in costume

Un hombre puede ser atractivo o no. En la mayoría de los casos suele ser una gestión de los genes recibidos contra lo que no podemos hacer nada. No depende de nosotros por tanto. Lo que sí depende de nosotros es ser o no ser elegantes, o al menos intentar serlo. Afortunadamente, queda ya lejos la época en la que los hombres, simplemente, se olvidaban de cualquier concepto de elegancia y ahora están más preocupados por su aspecto externo. La preocupación por nuestro aspecto físico nos acerca más al género femenino de lo que creemos.

Una de las claves de la elegancia, tanto masculina como femenina, es la adaptación. Una adaptación entendida como tener en cuenta a qué tipo de eventos o actos acudimos y elegir nuestro atuendo en función de ellos. No es lo mismo ir a trabajar, salir de cena, asistir a una boda o acudir al cine. Cada ocasión requiere un tipo de vestimenta distinta y es algo a tener en cuenta para quedar correctamente y no desentonar en ningún momento.

Una elección masculina que no suele fallar cuando queremos ser elegantes en un acto son los trajes. La elegancia de un traje de etiqueta nos aporta distinción y categoría siempre que la combinación sea adecuada. No es recomendable acudir a una junta de vecinos en esmoquin ni a una boda en vaqueros por poner un par de ejemplos. También es importante tener en cuenta la época del año y la hora del dia a la hora de realizar nuestra elección de indumentaria. Tenemos varias posibilidades a la hora de escoger un traje de etiqueta con los que no podemos equivocarnos.

-Esmoquin. Elegante por definición. Es una apuesta segura para acudir a cualquier acto de relevancia: fiestas y actos sociales. Estamos más que acostumbrados a verlos lucir a personalidades del mundo del espectáculo en ceremonias y entregas de premios: las típicas alfombras rojas como la de esta pasada madrugada de los nominados a los Oscar 2014. El hábitat natural para lucirlo es por la noche y suele componerse de chaqueta, oscura para el invierno y clara para el verano, camisa clara y pajarita oscura. El pantalón debe ser del mismo color que la chaqueta en una perfecta combinación de colores. Los zapatos, negros. Incluso, el esmoquin deja de ser una prenda exclusivamente masculina. El esmoquin femenino se pone de moda y ya hay mujeres que se atreven a lucirlo.

-Chaqué. Su utilización es más adecuada para actos de día, no por la noche y su aparición más habitual suele ser en bodas. Si la boda es por la mañana, de color gris y si es por la tarde, negra. No es adecuado hacer experimentos al revés. Se compone de chaqueta o levita, chaleco y pantalón. Las cuestiones de protocolo con la vestimenta deben cumplirse obligatoriamente para no quedar mal. La chaqueta gris o negra, a juego con el chaleco y un pantalón de corte clásico. La camisa que lo acompaña debe ser blanca y los pantalones y zapatos, de color negro y corte clásico. Una cuestión importante respecto al chaqué es que si el novio en una boda opta por él, obliga a los demás caballeros a llevarlo también para no romper la estética del conjunto. Es una decisión arriesgada porque hay personas que no soportan la idea de llevar chaqué o, simplemente, no lo tienen. En este último caso, siempre queda la opción de llevar uno de alquiler.

Frac. Es la máxima expresión de la elegancia. Es una elección perfecta si el acto en el que lo llevamos se celebra en un recinto cubierto y de noche. Es muy habitual que lo veamos en la televisión o en las revistas al informar de cenas y bodas de gala así como ceremonias de entrega de premios.  No hay una boda real en la que no aparezca. Al igual que ocurre con el chaqué, no es habitual que esta prenda se encuentre en nuestro ropero pero exista la posibilidad de alquilarlo. Se compone de una chaqueta que llega hasta la cintura en la parte delantera y de dos faldones por detrás. El frac, aparte de su elegancia, nos permite un mayor abanico de complementos para lucirlo: desde una pajarita hasta un sombrero a juego que nos hará quedar por encima de la media.

Y no hay nada mejor que la cantidad de  información que tenemos a nuestro alcance. Cualquier duda o temor que tengamos respecto a la elección que hemos realizado podemos consultarla con nuestros familiares o amigos, o con desconocidos a través de Internet. Aprovechemos las posibilidades de la tecnología y siguiendo algunos consejos para elegir con acierto.