Relaciones

La influencia de la tecnología en las relaciones

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La historia de la humanidad se define a base de los avances y logros que se van adquiriendo en el desarrollo de la sociedad. Unos logros que abarcan todos los campos: medicina, tecnología, economía y hasta las guerras. Todo ello ha contribuido a qué hayamos llegado al punto de la historia en el que nos encontramos. Muchas de las tecnologías que utilizamos ahora eran impensables hace no ya 1 siglo, sino 15 o 20 años. Ésa es otra de las características de nuestro desarrollo: es exponencial. Los cambios son cada vez más rápidos e importantes.

Este avance de la tecnología afecta, y mucho, al ámbito de las relaciones. Laborales y personales.  La influencia de la tecnología en las relaciones es innegable. Nos puede acercar y separar. Cómo todo, tiene aspectos positivos y negativos. El mundo de las relaciones está hoy unido de forma muy directa a la tecnología móvil. Nuestro teléfono ya no sirve para llamar. Nos sirve para comunicarnos de todas las manera imaginables. Programas de mensajería instantánea como Whatsapp, correo electrónico y redes sociales es lo que más utilizamos de nuestro móvil.

Uno de los principales inconvenientes de este desarrollo tecnológico son, precisamente, las personas que se quedan fuera de él y que pueden llegar a vivir en una especie de gueto tecnológico. Todos las personas que utilizan programas tipo Whatsapp participan en varios grupos distintos: grupo de compañeros de trabajo, el grupo de los amigos y de la familia, el grupo del fútbol o el de los padres de compañeros de colegio de los hijos. De todo un poco. Las personas que no utilizan este tipo de tecnología pueden vivir un aislamiento y quedarse fuera de sitio. Los amigos para quedar raramente se llaman por telefóno ya: envían un mensaje por estos programas para organizar fiestas, comidas o salidas en grupo.

Pero no todo es maravilloso en un mundo tan tecnológico y desarrollado. El uso del teléfono móvil se está volviendo cada vez más adictivo como si fuera una droga de la que no consigues escapar y está creando idiotas tecnológicos. Nuestra sociedad es influenciable por naturaleza. Si vamos que un famoso hace algo, la mayoría de las personas corrientes los imitan. No por casualidad en la mayoría de anuncios se utiliza el gancho de un famoso para vender algún producto o servicio. Así, se está creando una especie de idiotas tecnológicos que solo se comunican a través del móvil. Y no paran de hacerlo en ningún sitio sea cual sea el momento. En el cine o en una cena alrededor de la mesa y con la mirada fija en la pantalla del móvil menospreciando a las demás personas que te acompañan. Una adicción nunca es buena pero lo peor es no darse cuenta de ella.

Las relaciones laborales y sentimentales también se ven afectadas. Lo curioso de los programas de mensajería instantánea es que su principal virtud, la comunicación automática, es al mismo tiempo su principal defecto. En algunas ocasiones necesitaremos estar comunicados de forma permanente. Pero otras veces no. Un ejemplo muy sencilo. Una vez terminemos nuestra jornada laboral, nuestro jefe podrá localizarnos siempre que quiera. Para ello cuenta con la ausencia de privacidad que tienen estos programas ya que sale la hora y fecha de nuestra última conexión y si estamos conectados o no. Es decir, que no podremos mentir salvo que ocultemos esa información. Y con nuestra pareja ocurre lo mismo. Nos podrá tener localizados en todo momento y preguntar dónde y con quién estamos. Aunque no se esté haciendo nada fuera de lo normal, una relación controladora está destinada al fracaso.