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La moda del ice bucket challenge( o cómo hacer el idiota siendo famoso)

Metal ice bucket and shaker on grey background

Uno de los principales defectos de los seres humanos es su capacidad en convertir una buena intención o una buena acción en una payasada. Ya sea por afán de protagonismo, esnobismo, egoísmo o, simplemente, idiotez, se convierte una acción solidaria en una operación de puro marketing personal a mayor gloria del personaje que lo hace.

Esta reflexión viene a cuento de la última moda, porque en eso consiste, por el que mucha gente se vierte encima un cubo de agua helada, ice bucket challenge, con la intención de recaudar fondos para la investigación de una enfermedad rara como la esclerosis lateral amiotrófica, ALS por sus siglas en inglés, o ELA.

El reto es sencillo. Consiste en que te viertes el cubo de agua helada encima, lo grabas y lo difundes por alguna de las redes sociales, o tu propio espacio personal, y luego nominas y retas a 3 personas para que hagan lo mismo y siga engordando la bola de nieve. La revolución de las nuevas tecnologías y las redes sociales ha creado un sistema que es bueno y malo por la misma razón. Gracias a estas redes, se establece una relación directa entre los famosos y sus seguidores. Sin intermediarios. Por ese motivo, comparten cantidad de chorradas diarias para seguir cotizando al alza en su popularidad. Da igual lo que sea. Desde un entrenamiento en el gimnasio, paseando el perro, en la cama recién levantados o haciendo la comida. Solo faltan sus necesidades personales( hay que darles tiempo). Y si no, fotos subidas de tono para ganar seguidores y vuelta a lo mismo en un círculo vicioso que no termina nunca.

El afán de notoriedad no tiene límites y en eso se ha convertido precisamente el reto del cubo helado. Una forma de promoción de famosos que lo único que hacen es publicidad de sí mismos,y de sus insípidas vidas, para entretener a sus seguidores en el circo del siglo XXI: las redes sociales. Las ganas de promoción individual en una evento mundial permitiendo una publicidad gratuita de sí mismos. Y vuelta a empezar. El círculo perfecto de la vanidad.

No puede ser algo bueno esta operación de marketing encubierta de muchos famosos si participan en algo así Justin Bieber, Beckam y los presentadores de Sálvame. De ahí no puede salir nada nuevo.

Personalmente prefiero el uso de las redes sociales que hacía Santiago Cañizares, el exportero de fútbol, y que consistía en hacerle fotos a su espectacular mujer mientras se duchaba desnuda, subirla a alguna red social y, posteriormente, echarle la culpa a sus hijos pequeños. Por ese orden.

A pesar de toda esta red de famoseo un poco babosilla, siempre quedan honrosas excepciones que se mofan de los demás, contribuyen a una buena causa con un estilo totalmente diferente. Vamos a ver tres de ellas.

-Charlie Sheen. Es curioso que uno de los mayores sinvergüenzas del mundo del espectáculo, al mismo tiempo que todo un idolo, nos de una lección de cómo reirse de las modas. En lugar de tirarse encima un cubo helado de agua, lo que hizo fue echarse por encima 10.000 dólares, que donó a la causa. Se rió de todos y colaboró con la causa, cosa que muchos no hacen. Un gran gesto, cómico y solidario, del adicto a la cocaína y las estrellas del porno más singular que existe.

-Homer Simpson. Quién mejor que él para ofrecer una versión alternativa de este reto. El gran protagonista de la serie de entretenimiento por excelencia que también se rie de todo.

-Patrick Stewart. El gran actor hizo la mejor interpretación de cómo mofarse del reto del cubo helado participando de una manera original. Sentado, mirando a camara y sin hablar en ningún momento, firma un cheque para donarlo a la asociación y, a continuación, en lugar de echarse un cubo helado encima de sí mismo, se prepara un vaso con hielo y se toma una gran copa de whisky. Ahí queda eso. No se podía esperar menos del profesor Xavier de X-Men.

Hay un dicho español que resume muy bien, en mi opinión, en que se ha convertido la moda del ice bucket challenge o el reto del cubo helado. Un tonto sigue una vereda. Se acaba la vereda y sigue el tonto. Pues eso.