Sex and Life

La relación entre selfies y sexo

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Hace algunos años una de las modas sexuales más habituales fue la proliferación de videos sexuales de famosos, filtrados a propósito o por robo, que hicieron correr ríos de tinta. Ver a un famoso en plena acción sexual es un aliciente con una amplia aceptación en Internet. Pamela Anderson, Paris Hilton y Kim Kardashian pueden dar fe de ello. No pocas carreras se han visto beneficadas por este tipo de videos.

El efecto imitación hizo que cualquier persona anónima quisiera formar parte de ese mundo y miles de parejas amateur se filmaron, y colgaron en Internet, sus hazañas sexuales al amparo de una industria del sexo amateur que no paraba de crecer. El exhibicionismo sexual moderno y el voyeur que todos llevamos dentro alimentan este tipo de industria. El egocentrismo propio de las estrellas y celebrities encuentran su mejor ocasión para la difusión en las nuevas tecnologías.

Esta tendencia continua pero se ha visto superada ampliamente por la moda de los selfies, hacerse una foto a sí mismo con el móvil o también llamado autorretrato o autofotos. Esta moda tiene dos objetivos: difundirla públicamente a través de las diversas redes sociales como Instagram, Twitter o Facebook, o bien una difusión privada entre parejas o amigos. Todos los selfies no son sexuales ya que pueden reflejar, simplemente, nuestro día a día, un paseo u mostrar nuestro lugar de vacaciones. El selfie sexual lo encuadramos dentro del sexting. Multitud de famosos lo han hecho. El ejemplo más sonado son los selfies de Scarlet Johansson, que no tenía intención de que se difundiera pero un hacker robó y publicó sus fotos mostrándonos su espléndido culo.

Esta semana ha visto la luz un estudio un tanto peculiar, ni más ni menos inútil que otros muchos, del holandés Christyntjes Van Gallagher que trata de poner de manifiesto la relación entre hacer muchos selfies y la falta de sexo. Es algo lógico. Si estás todo el día preparándote para hacerte una foto, realizarla y subirla a todas las redes sociales de las que formas parte y leer y contestar a los comentarios, pues difícilmente vas a tener tiempo para tener relaciones sexuales. Bueno, ni eso ni cualquier otra actividad.

El estudio realizado por la Universidad de Wageningen, llamado acertadamente ” La gracia y la soledad de fotografiar“, indica que la moda de los selfies viene motivada por inseguridad personal y falta de actividad sexual, quién lo diría. En el estudio participaron 800 personas, estoy seguro que ningún famoso, y traslada la idea de que en ese grupo de adictos a los selfies, sus miembros tienen una escasa actividad sexual, el 83% concretamente, y con las fotos tratan de compensarla mostrando su mejor cara y su disponibilidad. El selfie se transforma, de esta manera, en un intento de compensar la falta de satisfacción sexual.

No sé si el estudio será muy fiable. Pero una cosa si es cierta. En la actualidad, cada vez mostramos más de nosotros mismos a través de las redes sociales y de los programas de mensajería instantánea de nuestros móviles. Mostramos nuestra vida, los baños en la piscina, la comida que preparamos o degustamos, cuando nos escayolan una pierna o tenemos un accidente de tráfico. Y nuestra actitud y actividad sexual, también. A lo mejor en un ámbito más privado pero lo hacemos. Construimos nuestra imagen a través de lo que mostramos en público y, lógicamente, ocultamos lo que no nos gusta de nosotros.

La recomdendación es sencilla. Olvidar, aunque sea temporalmente, nuestro móvil y emplear el tiempo que dedicamos en hacer fotos y tocar las teclas de nuestro móvil para subir las fotos a las redes sociales en tocar otro tipo de cosas y dedicar más tiempo a la satisfacción de nuestras necesidades y placeres sexuales.