Padres

La relación entre sexo y padre primerizo

Family Sitting In Garden Together

Para un padre tener un hijo le cambia la vida. Ya sea deseado o fruto de un accidente o de compromiso con la pareja, un hijo es una labor de la que nunca deberás rehuir. Sobre todo al principio, ya que un hijo en las primeras etapas de su existencia depende totalmente de sus padres. No es un ser independiente. No puede mantenerse por sí mismo y su existencia, buena o mala, depende de nosotros.

Un hijo conlleva una enorme responsabilidad y es una tarea de por vida. Desde que conoces la noticia del embarazo y de su próximo nacimiento toda tu vida la enfocas a su futura educación y cuidado. Desde preparar la decoración de su cuarto, comprarle la ropa, el carrito y leer todos los libros posibles de cómo ser un buen padre. Cualquier cosa es buena para prepararse correctamente y esperar estar a la altura de las circunstancias.

Uno de los aspectos para los que menos preparación tenemos es cómo puede afectar a nuestra relación de pareja el nacimiento de nuestro primer hijo. Si nuestra vida diaria se va a ver muy afectada (menos tiempo para todo y trastorno de los períodos de sueño por ejemplo), no menos afectada va a resultar la relación entre los padres.

Con el nacimiento del primer hijo la pareja desaparece. Ya no se trata de dos personas que deciden unirse en una relación. Al tener un hijo, crean una nueva familia, con sus ventajas e inconvenientes. Aunque la pareja no funcione y termine separándose, el vínculo del hijo en común siempre existirá. La relación entre sexo y padre pimerizo no es excluyente. Debe ser complementaria aunque en sus primeras etapas existan varios obstáculos:

  • Lo primero que se pierde es la independencia y la libertad para realizar cualquier tarea o afición al estar supeditados al cuidado del hijo. Tendrás menos tiempo para todo, ya sea personal o profesional. Un padre puede encontrarse dividido entre el trabajo y la familia. En tu vida sexual, la intimidad de pareja desaparece con la llegada del primer hijo. Algunos padres, por ejemplo, pueden sentirse cohibidos de practicar sexo en la misma habitación donde cuidan a su hijo, aunque esté durmiendo.
  • Estrés. El patrón de sueño cambiará radicalmente. Dormirás cuando tu hijo lo haga y en los primeros meses se despertará cada dos o tres horas para alimentarse. La falta de sueño provocará irritabilidad y una disminución de nuestra energía.
  • Cambios en el comportamiento sexual. No solo la madre tiene un cambio en el comportamiento sexual tras dar a luz. Los hombres también experimentan cambios en su deseo sexual. Un exceso de responsabilidad al tener a nuestro primer hijo puede inducirnos a dejar en un segundo plano las relaciones sexuales con la pareja. Nuestra pareja ya no es solo eso. Además es la madre de nuestro hijo. Nada más lejos de la realidad. Se trata simplemente de encontrar el momento adecuado. Por otro lado, los médicos recomiendan no mantener relaciones sexuales en las dos semanas siguientes al parto. Pero es una recomendación: no es obligatorio cumplirla.
  • Celos. No es anormal que se experimenten celos en las primeras semanas de vida de nuestro hijo. Nuestra pareja puede cambiar automáticamente su rol de esposa o novia por el de madre y podemos sentir que nos deja de lado. Ésa es una visión que debemos apartar de nuestra mente ya que ellas pueden también sentirse menos deseadas ante los cambios sufridos en su cuerpo. Hay que comprender rápidamente que nuestra vida ha cambiado para siempre y no tiene que ser a peor.

A pesar de todos los cambios que nuestra vida puede sufrir, de la pérdida de parte de nuestra libertad y de no tener tiempo para hacer todo lo que hacíamos antes, todo eso desaparece cuando tu hijo te sonríe. Entonces, te olvidas de todo y te sientes plenamente satisfecho y encantado de haber experimentado la sensación de ser padre.