Relaciones

La revolución de Uber

Four Friends in a Car Leaving For Vacation

En los últimos años andamos metidos de revolución en revolución. Las revueltas árabes revolucionaron el mundo político y sus efectos( y defectos) llegan hasta el día de hoy. Solo tenemos que ver las noticias. Más importante aún es la revolución tecnológica en las conexiones a internet y en la telefonía móvil que han provocado un cambio profundo y radical en las relaciones humanas, tanto personales como profesionales. Si Whatsapp ha cambiado el mundo de las relaciones afectivas y sentimentales hasta un punto difícilmente imaginable hace poco tiempo, la aplicación Uber está dando la vuelta a las relaciones profesionales provocando una gran polémica en diversos sectores.

Uber es una aplicación que hace posible conectar a personas que realizan viajes en su coche particular con otras personas que necesitan desplazarse. Un servicio por el cual pasajeros y conductores se reúnen a través de la aplicación Uber, descargable desde cualquier smartphone. Un servicio similar a los taxis tradicionales pero más económico. Y ha llegado a España hace poco más de un mes, empezando por Barcelona. Una competencia directa por la que los taxistas ya han realizado una huelga denunciando su posible ilegalidad. Le ocurre ahora los taxis lo mismo que le ha ocurrido a otros negocios tradicionales: llega la hora del cambio y de la adaptación a las nuevas tecnologías que tienen una influencia directa en su actividad económica.

Lo que ofrece Uber no es nuevo, existe desde hace mucho tiempo. Compañeros de trabajo que comparten coche para reducir gastos y se turnan en el vehículo o amigos que se desplazan a trabajar compartiendo gastos y coche. La novedad de Uber radica en que nos permite ampliar nuestro horizonte y nos pone en contacto con cualquier persona interesada en compartir vehículo y en conductores que pueden obtener un ingreso extra ejerciendo de chofer particular. El funcionamiento de Uber es muy sencillo. Te descargas la aplicación, te registras y accedes a ser pasajero o conductor buscando las diversas opciones de viajes y desplazamientos que existen. El sistema se complementa con las valoraciones que realizan los usuarios de los conductores. Una puntuación directa visible para todo el mundo estableciendo una mayor calidad y seguridad en el servicio. Y con diversas tarifas según el tiempo del viaje o los kilómetros, bastantes más económicos que los taxis tradicionales.

Es lógico el enfado de los taxistas. El negocio del taxi es un sector excesivamente regulado y protegido que se ha convertido en un coto privado sin ningún tipo de competencia y sin libertad de elección para los usurios. Los precios están regulados por la Administración y las licencias escasean y han adquirido, en muchos casos, un valor prohibitivo. El servicio de taxis nació en la grandes ciudades a principios del siglo XX y supuso una importante transformación en la movilidad de la población. Una revolución mucho antes de que existiera internet y la telefonía móvil.

La liberalización de servicios y sectores económicos siempre ha supuesto un ataque a los sectores con derechos consolidados ya que suponen una amenaza a su posición de privilegio y una amenaza a sus ingresos. No es algo que le haya ocurrido solamente a los taxis. Antigüamente en España solo había una empresa de televisión y otra de telefonía. Y, ¿ qué es lo que ocurría?. Pues que existía muy poca libertad. Libertad es poder elegir. Si no podemos elegir, no hay libertad. Ahora existen multitud.

Las quejas del gremio de los taxis son, básicamente, dos. Competencia desleal y riesgo para la seguridad de los usuarios. Competencia es, desde luego, en un sector cerrado y controlado al máximo. Si es desleal tendrán que dictaminarlo los jueces. En Bélgica también existen trabas a esta aplicación pero la Comisión Europea aprueba su implantación. Respecto a la seguridad es algo relativo. En muchas ciudades que se ha implantado se ha reducido el número de accidentes de tráfico. Muchos conductores que utilizaban su coche después de tomar unas copas recurren ahora a esta aplicación.

La revolución de Uber, que cuenta con el gigante Google entre sus inversores, ha llegado para quedarse. Imaginen el futuro con Google Car recogiendo a los usurios de esta aplicación sin necesidad de que exista un conductor. ¿ Lo veremos?.