Padres

Los padres en la era digital

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Internet y las nuevas teconologías lo han cambiado todo. La economía, el comercio, la política, las parejas y, por supuesto, las relaciones entre padres e hijos. En los nuevos tiempos los padres deben conocer y comprender los peligros a los que pueden enfrentarse sus hijos en un mundo cada vez más tecnológico.

Pero más importante que esta revolución tecnológica es la brecha digital existente entre las generaciones de nuestros mayores, en su mayoría analfabetos digitales, y las nuevas generaciones nativas tecnológicas. El desconocimiento de gran parte de los padres del uso de las nuevas tecnologías permite a los menores un amplio margen de libertad en la red con las ventajas e inconvenientes que ello supone.

Si el menor es responsable, no hay problema. Aprenderá con más interés gracias a la libertad de la que disfruta. Pero, todos hemos sido adolescentes: la responsabilidad total a esa edad no es algo que sea primordial. Si antigüamente el peligro estaba en la calle, hoy el mayor peligro lo tenemos en la red. Esta brecha digital será cada vez menor con el paso de los años pero, mientras tanto, es un hándicap importante en la relaciones padres e hijos. Los menores sienten que sus padres no comprenden su lenguaje y eso pueden obligarles a encerrarse en sí mismos.

Los niños y adolescentes pueden llegar a pasar de media 5 y 6 horas conectados a la red. Los medios son diversos: ordenador, portátiles, tablet y teléfono móvil. Pero el uso es similar: actualizaciones de estado en redes sociales( aunque teóricamente los menores no puedan crearse una cuenta), subir imágenes privadas, juegos y contacto con amigos e, incluso, desconocidos.

Los peligros son numerosos y graves. El acoso cibernético es uno de los más recurrentes y suele venir tanto de parte de compañeros de colegio, amigos e, incluso, desconocidos. Una variante de éste es el acoso por motivos sexuales que, normalmente, es de un adulto hacia un menor y suele consistir en que el adulto se hace pasar por un menor y se gana su confianza hasta que consigue que le envíe alguna imagen comprometedora. Son auténticos depredadores sexuales. A partir de ahí, se hace con el control de su vida exigiendo cada vez más cosas convirtiendo su existencia en un calvario. Otro peligro es el conocido como sexting: el envío de imágenes o videos explícitos sexuales o eróticos a través de la red, ordenadores y móviles, que pueden ser difundidos sin consentimiento explícito del menor.

Solamente en 2012 hubo en España 250 detenidos por este tipo de prácticas y el acoso puede llegar a ser múltiple. En 2013 se detuvo a una persona en Estepona( Málaga) que había acosado solo ella a casi 300 personas.

Es aquí donde debería entrar en juego la responsabilidad de los padres. Ya sea por desconocimiento del funcionamiento de las nuevas tecnologías o por falta de tiempo( o simplemente desidia), los menores actúan completamente solos en su movimiento por la red. Un primer sistema de control es que se conecten a internet en presencia de los padres. No se trata de estar mirando permanentemente a la pantalla para ver qué hacen pero la mera presencia en la misma habitación es disuasoria para ciertos comportamientos inadecuados. Otro es la educación: es importante explicarles que en internet no debe hacerse algo que tampoco harían en la vida presencial. Deben ser conscientes de que sus actos cibernéticos tienen consecuencias en la vida real. Esa labor es esencial de los padres en la era digital: concienciar a sus hijos.

Por último, siempre queda la opción de aplicar filtros en el acceso a internet. Los hay diversos y muy completos. Incluso las compañías de telecomunicaciones los ofrecen en su catálogo de servicios. Estos filtros sirven de control para no permitir el acceso a determinados contenidos, utilizando contraseñas para acceder a determinadas categorías de contenidos: sexo, violencia, etc. Pero solo deben utilizarse como último recurso ya que implica el reconocimiento de que no confías en tu hijo.

Y lo más importante. Si queremos que nuestros hijos se comporten responsablemente en la era digital, debemos enseñarnos y enseñarles a comportarse responsablemente.