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Matthew Mcconaughey, cómo pasar de galán a ser un actor

arrives at the "Magic Mike" LAFF Premiere

La noche de los Oscar no deja de ser una ceremonia de entrega de premios de un Festival de cine. El más importante y seguido del mundo, pero un Festival al fin y al cabo. Es la cita anual del mundo del cine y el glamour de la alfombra roja supera a cualquier otro evento similar en el mundo. Desde sus inicios hasta el día de hoy, cualquier actor o actriz mataría por recoger un premio.

Con tal de oir su nombre después de And the Oscar goes to, las actrices más bellas son capaces de parecer feas con tal de lograrlo y los hombres, lo mismo. El caso de Matthew Mcconaughey es un caso más de la evolución de un actor encasillado hacia el estrellato interpretativo. Hace algunos años dejó sus típicos papeles de galán en comedias románticas al uso( al lado de Jennifer López y Kate Hudson entre otras) o superproducciones tipo Contact (con Jodie Foster a su lado) para lograr el reconocimiento interpretativo por sus compañeros de profesión. Y eso es lo que consiguió en la noche del domingo al ganar su primer Oscar por la película Dallas Buyers Club, pendiente de estrenar en España, donde interpreta a un activista de la lucha contra el SIDA y para cuyo papel adelgazó 20 kilos. Un sacrificio por acercarse y mimetizarse lo más posible con su personaje y por el que ahora recoge su fruto. Hollywood siempre fue agradecido con estos cambios radicales de aspecto. Como tantas veces.

Originario de Texas, fue elegido en 2007 como el hombre más sexy del mundo y ese era su futuro previsible en el mundo de la interpretación: encarnar al guaperas de turno, con una chica guapa a su lado( preferiblemente rubia) y no molestar a los auténticos monstruos de la interpretación. Lo normal en Hollywood donde el cine es entendido como una industria: cada actor tiene su público y es hacia ese público/mercado al que debe dirigirse. Sin salidas de guión y con el encasillamiento por bandera. El Oscar ganado por Matthew Mcconaughey estaba cantado tras su recientes premios por el mismo papel en los Globos de Oro y el Sindicato de actores.

Pero Matthew Mcconaughey si se salió del guión. Un guión diseñado como el prototipo de galán romántico con el que reventar las taquillas. Actualmente con 44 años recién cumplidos, al llegar al final de la treintena se casó con la brasileña Camilla Alves y pronto llegaron los niños: tres ya. Como si fuera una revelación, cambió el rumbo de su historia. Dejó de lado las comedias románticas y apostó por cine de calidad. Ya no era necesario que enseñara cada poco tiempo sus pectorales en pantalla. El físico no es lo más importante a la hora de una interpretación de calidad y supo adaptarse perfectamente a su nueva carrera. La opción elegida era clara: cine de calidad.

De esa elección vienen sus mejores papeles. El punto de inflexión lo inició en 2011 y empezó a elegir otro tipo de papeles. Y no se limita a papeles de protagonista. Sabe aceptar papeles secundarios de calidad como en El Lobo de Wall Street de Martin Scorsese y también abre nuevos canales en los que mostrar su trabajo como en la oscura y magnífica True Detective, serie de televisión de HBO donde interpreta a un detective drogadicto. Los grandes directores empiezan a tomárselo en serio como Steven Soderbergh en Magic Mike.

Ya no tiene que perseguir a nadie por conseguir papeles distintos. La reinvención de su carrera le permite que ahora los directores, Christopher Nolan será el siguiente, le busquen a él para papeles distintos, arriesgados y que le aportan una mayor satisfacción personal que todo lo que había hecho anteriomente. Por algo, Hollywood, y Estados Unidos en general, es la tierra de las oportunidades.