Salud y ejercicio

No sólo olemos con la nariz

fake nose and glasses

Hasta ahora todos creíamos que la nariz era la única parte del cuerpo con la que olíamos… pero parece que no es así. El cuerpo humano tiene más receptores olfativos que aquellos que se concentran en esa parte del rostro. Sí, de hecho, podemos afirmar que olemos con la sangre, entre otros tejidos de nuestro cuerpo.

Según hallazgos de la la Sociedad Americana de Química se abre la posibilidad de que olamos con el corazón, la sangre y los pulmones, entre otras partes del cuerpo.

La suposición se basa en que se ha encontrado que las células de estos tejidos y órganos poseen los mismos receptores para la detección de los olores que existen en la nariz.

Los receptores olfativos son “puertos” que detectan y reciben los compuestos químicos transportados por el aire y directos responsables de los olores. Al conectarse estas moléculas con los receptores del cuerpo,  provocan una cadena de eventos bioquímicos que son registrados por el cerebro como los olores concretos de cada sustancia.

Dicen los responsables de este novedoso estudio: “Nuestro equipo descubrió recientemente que las células de la sangre, no sólo las células en la nariz, tienen receptores de olor. En la nariz, estas sustancias denominadas receptores sensoriales captan los olores y los traducen en un aroma que nosotros interpretamos como agradable o no agradable en el cerebro”.

El descubrimiento de los receptores en otras partes del cuerpo se presenta así: “Pero es sorprendente que cada vez hay más evidencia de que también el corazón, los pulmones y muchos otros órganos no olfativos tienen estos receptores. Cuando se come un alimento, sus componentes se mueven desde el estómago a la sangre. Pero ¿significa esto que, por ejemplo, el corazón huele la carne que acaba de comer? No sabemos responder a esa pregunta”.

 

Entre los estudios que este grupo ha realizado se presenta uno en el que la sangre se ve atraída hacia cierto aroma.

Lo que los científicos no han podido determinar es, si en efecto, estos receptores envían los estímulos al cerebro y se produce la detección del olor.