Padres

Por qué la paternidad importa

Happy father and son

Uno de los efectos colaterales de la emergencia de la mujer en las esferas de la vida productiva y social ha sido la crisis de la masculinidad y sus parcelas. La que más se ha visto afectada: la paternidad.

Cada vez es más común (sobre todo en los hogares uniparentales) que las madres se hagan cargo del sostenimiento económico del hogar y del total cuidado de los hijos, lo que desplaza a los papás hasta convertirlos en figuras ausentes.

Sin embargo, a pesar del cuestionamiento de los valores de la masculinidad y de la caducidad del hombre como proveedor exclusivo del hogar, la paternidad importa.

¿Por qué debemos ser padres?

Ante la desaparición de la masculinidad como noción de valor basado en la fuerza, la capacidad de seducción y el poder económico dentro del hogar, también se modifica nuestra idea de los que es “ser un hombre”.

¿En qué momento nos ganamos el derecho de “ser hombres”? Ya no es, como antaño, cuando se pierde la virginidad o se consigue el primer empleo. Ya no es la fuerza física o un combate cuerpo a cuerpo lo que nos gana la madurez masculina, ya no lo es la posesión del primer auto, una casa o el inicio del negocio propio.

Si hoy le preguntamos a un hombre que es lo que lo convierte en tal sus respuestas posibles son dos:

a)Tener un hijo

b) La muerte de mi padre

En un mundo que paulatinamente insiste en sobajar la calidad de vida y perspectivas de desarrollo de hombres y mujeres, la paternidad se ha convertido en el rito de paso que nos instala en la madurez emocional.

Como padres: Nos demuestra que somos capaces del mayor compromiso. Dar la vida a alguien y hacernos responsable de su desarrollo y sostén.

Como hijos: La pérdida de un padre nos señala que es tiempo de tomar nuestras propias decisiones sin el amparo de nuestra mayor figura de autoridad. La forma en que acogemos ese golpe define nuestro carácter.

Ser padre cuenta, más que nunca, para ser un hombre.

  • Oli

    Hoy en día el hombre está más preparado para asumir el papel de padre.