Sex and Life

Qué la lleva a fingir el orgasmo

Portrait of a girl's face which water flows on a dark background.

El orgasmo femenino es un tema delicado tanto si lo tiene como si no, y más si no lo tiene. El sexo es un tema que para las mujeres (y para los hombres) está cargado de resonancias de toda índole: físicas, sentimentales, fisiológicas… pero sobre todo de identidad.

Y es que sí a los hombres heterosexuales se nos demanda probarnos a través de la sexualidad y en concreto al producir a las mujeres un orgasmo, la sabiduría convencional ha hecho que las mujeres coloquen el orgasmo al centro de la sexualidad y al centro de su valía como personas. El orgasmo, se dice, las hace “sentirse mujeres” (perdone usted la frase, lector).

De manera que para una mujer tener un orgasmo con el hombre que ama es una doble prueba: para ella (¿Será capaz de sentirlo o es una “frígida”?) y para él (¿Acaso no lo ama lo suficiente como para tener un orgasmo con él?).

El orgasmo, de esta manera, se convierte en una doble carga para la mujer. No tener uno durante el sexo es una doble desilusión: falló para sí misma y falló para él.

Ante tal carga de sentimientos y nociones impuestas, las mujeres prefieren evitar ese conflicto. Si tras una relación sexual, reconocen que “no sintieron”, se enfrentan a un doble juicio:

1. El de defraudarse ante sí mismas por no ser lo suficientemente mujeres.

2. El de defraudar a su pareja por que no le permiten ser lo suficientemente hombres.

De manera que para una mujer es más fácil fingir un orgasmo que enfrentarse a ese doble enjuiciamiento.

Que una mujer finja un orgasmo para satisfacer el ego masculino no es algo que debiera hacernos sentir orgullosos. Lejos de ello, demuestra que hay una zona en la relación que la pareja no se comunica todo lo que debería.