Salud y ejercicio

Renuncia al gimnasio: vete al bosque

Cuando se trata de hacer ejercicio, pero ejercicio de verdad, el gimnasio queda como algo para pusilánimes ante lo que puede hacer por tu cuerpo una buena jornada de entrenamiento en el bosque. La rutina del leñador puede fortalecer músculos que ni siquiera sabías que tenías.

El entrenamiento en el bosque

Respira hondo. El primer paso para un buen ejercicio en el bosque es, claro, irse al bosque. Y una vez ahí, lo primero es respirar a fondo: inhalando con profundidad por tu nariz, exhalando a fondo por tu boca, visualizando como los pulmones se llenan y vacían. ¿Cómo saber que respirar adecuadamente? Tu hombros están quietos mientras tu pecho y vientre se mueven. Una buena respiración te llena de oxígeno la sangre, aclara tu mente y activa tu cuerpo.

Haz senderismo. La base de todo buen programa de ejercicio en el bosque es caminar. El senderismo es la rutina de ejercicio elemental. Hay que caminar intensamente, a un buen ritmo, pero tomando los descansos necesarios para recuperar el aliento y disfrutar del paisaje.

Levanta un tronco. No necesitas complejas maquinarías de ejercicio si tienes  a la mano un tronco. Lo ideal es tener un leño que rebase la extensión de tu cuerpo y pese unos 30 kilos. Entonces tiene dos opciones:

Ponlo sobre tus hombros y haz sentadillas si lo que deseas es fortalecer piernas y caderas.

Cárgalo en tus brazos y ponte de pie y baja a cuclillas si lo que deseas es mejorar tu ritmo cardíaco y circulación, así como tonificar tu pecho.

Imagen | Art of Manliness