Emprendedores

Salgamos de la Era Beta

Hand holding iphone

Una de las razones de alegría más habituales en los últimos tiempos es estar feliz cuando algo en la tecnología no falla: si la red de telefonía no se cae, si el iPhone responde a la primera, si el ordenador no se cuelga en un loop inifinito, si la pantalla táctil responde… Probablemente no nos damos cuenta del timo monumental que significa esta actitud, lo más cercano en la experiencia del consumidor al Sindrome de Estocolmo.

Vivimos tiempos emocionantes, nos dicen desarrolladores y fabricantes: estamos en la época del beta. Es decir: usamos la versión de prueba de este gadget, de este dispostivo, de ese software. A cambio de ello, somos los primeros que lo prueban. Fascinante, ¿no?

En realidad, no. Las versiones beta nos inundan, y se han convertido para las empresas tecnológicas (con Apple a a cabeza) en un gran ahorro de dinero.

Por una parte, gracias a la excitación de ser los primeros en recibir un producto, las empresas se han ahorrado los departamentos de control de calidad. El cliente es el control de calidad: su experiencia, nos dicen, va a probar todas las condiciones posibles bajo las que se puede someter al producto.

Desgraciadamente, como control de calidad, el cliente es muy endeble, pues se encuentra sobreexcitado ante la posesión del producto, que ante cualquier falla, basta la excusa universal: “estamos esperando la actualización”. Es decir, la versión que no es beta… que nunca llega.

A la larga, les damos a las empresas y a las marcas medallas por no apestar, y nos conformamos con productos siempre inacabados… y en espera de pagar por una nueva versión, casi idéntica a la beta, pues falla menos.

Salgamos de la Era Beta.