Salud y ejercicio

Salud: El ejercicio y el dolor

No fight left in him!

Es habitual que los entrenadores, los medios y nosotros mismos creamos ese falso axioma de la salud y el deporte que señala que, en lo que se refiere al ejercicio, “si no hay dolor, no hay ganancia”. Existe la creencia de que no sólo hay que hacer ejercicio: hay que llevarnos a límites en los que el daño a músculos y articulaciones es la evidencia de que nos hemos empujado más allá de nuestra zona de confort.

Lo que sigue al dolor después del ejercicio, nos aseguran los agoreros del sufrimiento físico, es un mejor estado de salud y una mayor capacidad física… ¿Es verdad? ¿El dolor es el mejor indicador de que hemos conseguido lo que buscamos al entrenar?

A pesar de que esta ecuación del dolor es igual a bienestar se encuentra muy difundida, no es del todo cierta. De hecho, es muy probable que el dolor tras la práctica del ejercicio sea indicativo de que algo ha salido mal.

El dolor tras el ejercicio no suele ser tanto una señal de que has fortalecido tus articulaciones o de que has  ganado resistencia en tus músculos. Suele ser indicativo, más bien, de que te has lastimado y presentas el riesgo de una lesión.

El dolor en el gimnasio señala que obviaste algunas de las necesarias precauciones al momento de ejercitarte.

1. No calentaste. Es necesario templar los músculos antes de realizar cualquier tipo de actividad de alto impacto. De lo contrario, músculos y articulaciones frías son más proclives a lastimaduras, esguinces y otros daños.

2. No te alimentaste adecuadamente. No puedes hacer ejercicio si no has seguido una dieta adecuada, rica en proteínas y fibras y con las cantidades necesarias de grasas e hidratos de carbono que te aporten la energía.

3. No seguiste las indicaciones de un instructor. No uses aparatos o intentes rutinas si no cuentas con la guía de un instructor que supervise tus actividades.

Si sientes mareos, palpitaciones o un súbito dolor de cabeza, reduce la actividad lentamente hasta parar del todo. Descansa y revisa qué parte del proceso no estás haciendo bien. No confíes en el dolor.