Sex and Life

¿Por qué nos obsesionan los senos?

Senos

¿Cuál es el atractivo que despiertan en los hombres los senos femeninos? ¿Por qué, de entro todas las partes del cuerpo femenino, son las anheladas y, entre más grandes, más deseadas? La culpa de todo la tienen dos hormonas: la oxitocina y la dopamina. Y los ojos, desde luego, los ojos…

La lactancia es determinante

Cuando somos bebés, manipulamos los senos maternos para que produzcan leche. Esa manipulación, hace que el cerebro femenino libere oxitocina, una sustancia que además de accionar los músculos de la mama que liberan leche, producen placer, y que hace a la experiencia de amamantar más grata. También, hace que el lactante se convierta en el objeto más deseado en ese momento, gracias a la que la presencia de oxitocina aumenta la cantidad de dopamina, una sustancia que relaja y aumenta el placer sensorial.

De este modo, entre la madre y el niño se establece un circuito de ternura y alimentación.

El regreso a la infancia

El encuentro de los senos, hay que decirlo, es que su presencia nos remite a una infancia idílica, en donde nos encontrábamos en total contacto con un cuerpo que nos nutría y proporcionaba sustento emocional. Sabemos, de manera inconsciente, que son el puerto de entrada (en más de un sentido) al placer del cerebro de una mujer…

Eso sumado a que los humanos somos una de las contadas especies que disfruta del coito frente a frente, con los ojos puestos en los ojos del otro y los senos de por medio.