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Uso de traviesas de tren para la decoración exterior

Traviesas de tren

Desde hace unos años se están sustituyendo las viejas traviesas de tren de madera por otras hechas de hormigón. Estas nuevas traviesas de hierro y hormigón son más resistentes y predecibles que las clásicas de madera y necesitan menos mantenimiento por lo que han ido sustituyendo a las anteriores a medida que se iban realizando trabajos de mantenimiento y reparaciones en las vías. La aparición de miles de traviesas de madera, que no pueden ser simplemente quemadas, ha propiciado el uso de traviesas de tren para la decoración exterior y de jardines.

Precisamente el gran volumen de piezas hace que las traviesas de madera sean un material relativamente barato y que por su diseño son fáciles de colocar, y además todas las piezas tendrán el mismas dimensiones (260x25x15) con lo que es fácil calcular las necesidades de material. Se utiliza sobretodo para crear muros de contención, marcar desniveles en el jardín, realizar jardineras, marcar caminos o separar parterres, aunque pueden utilizarse para aquello que podamos pensar.

Esta madera está tratada para asegurar una gran resistencia a la intemperie por lo que son perfectas para su utilización en la decoración de exteriores, pudiendo tanto combinar en diseños clásicos como utilizarlas como contrapunto a diseños más modernos. Han aguantado las inclementes meteorológicas durante años bajo el traqueteo constante del tren por lo que se puede asegurar que no habrá problemas por utilizarlas en nuestro jardín.

Las traviesas de madera están tratadas químicamente, normalmente con creosota, lo cual les da ese color y olor tan peculiar y evita que puedan destruirse mediante quema por lo que se ha buscado una solución alternativa para su reutilización. Precisamente por lo que la utilización de estos tratamientos el uso y comercialización de las traviesas de tren está regulado por una normativa específica: Real Decreto 1406/1989 y su modificación en la Orden PRE/2666/2002.