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Ventajas de las mascotas para niños

Happy family with a dog

El verano es un momento muy apropiado para satisfacer uno de los grandes deseos de nuestros niños: tener una mascota. Vacaciones y tiempo libre son el espacio perfecto para ello. Ya sea un perro, una tortuga o un gato es una petición muy repetida por nuestros hijos y que puede proporcionarles no solo diversión y juegos sino también adquirir una serie de hábitos que completen su capacidad de aprendizaje y responsabilidad.

Lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de elegir una mascota es precisamente eso: elegirla. Tenemos una amplia variedad de animales de compañía entre los que podemos elegir. Y debemos tener en cuenta nuestras circunstancias personales para ello. No es lo mismo vivir en la ciudad o en el campo que en un bloque de vecinos o en un chalet. La elección debe adecuarse a nuestra lugar de residencia. Por ejemplo, si vivimos en la ciudad en una comunidad de vecinos no es lo más apropiado tener un pastor alemán. Es más apropiado para una casa en el campo. Y ocurre los mismo con la raza. Hay que abstenerse de elegir una raza potencialmente peligrosa. Lo primordial, y antes de nada, es la seguridad de los pequeños.

Podríamos destacar algunas de las ventajas que aportan las mascotas a los niños pequeños.

-Entretenimiento. Es la opción más evidente. La novedad de tener un animal de compañía con el que poder compartir juegos y experiencias supone una atracción irresistible para nuestros hijos pequeños. Jugar y pasear con el perro, dar de comer a una tortuga o ver correr a un hamster. Todo tiene cabida.

-Responsabilidad. A la hora de conceder a los hijos el deseo de tener una mascota hay que dejarles bien claro desde el principio que no es un juguete. Si no recibe los cuidados necesarios o no es bien alimentado puede morirse. A pesar de que los animales de compañía suponer una distracción y un entretenimiento para los pequeños de la casa, eso no deber hacerles olvidar la responsabilidad que adquieren en su cuidado. De lo contrario, podrían perder a su mascota.

-Desarrollo. La convivencia de los hijos pequeños con una mascota les puede aportar una serie de ventajas para su desarrollo personal futuro. Además de la responsabilidad que adquieren en su cuidado y alimentación, el niño aprenderá desde pequeño a relacionarse con su entorno además de con sus padres o hermanos. No tendrá miedo a compertir espacio con un animal de compañía, a tocarlo y sentirlo como parte de su familia. Aprenderá a respetar su espacio y una forma de comunicación no verbal.

-Sociabilidad. En un mundo tremendamente individualista y egoísta, la interacción entre una mascota y un niño pequeño le puede permitir adquirir habilidades sociales desde pequeño que le pueden servir en el futuro para no tener miedo a entablar nuevas relaciones. Si tenemos un hijo tímido, el contacto diario con una mascota puede servirle para vencer su timidez. Y si nuestro hijo pequeño tiene una mascota antes que un nuevo hermanito, previene contra los celos que pueda provocar la aparición de un nuevo miembro en la familia.

La diversión que proporciona una mascota a los niños no es incompatible con su desarrollo personal. Una adecuada combinación de ambos factores contribuye a la educación integral de nuestros hijos y sirve, además, para ampliar su visión respecto al mundo y su relación con él. Haremos de él una persona más abierta, más feliz y sin miedo a contactos con otros seres vivos.