Relaciones

Ventajas de una relación de verano

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En los temas relativos al amor, al enamoramiento y el inicio, o fin, de una relación existe mucha literatura. Quizás demasiada. Muchas veces las personas tienden a hacer caso del consejo de cualquier extraño que parezca decir algo interesante olvidando lo más importante: lo que nosotros sentimos. Somos nosotros quienes tenemos toda la información disponible gracias a nuestros sentimientos. Otra cuestión es si la persona a la que dirigimos nuestros pensamientos es la apropiada. Si no lo es, no faltará quién nos lo recuerde.

Por esa misma razón, cualquier momento del año es bueno, o malo, para iniciar una relación. Ya sea una relación temporal fruto de la pasión o un encuentro furtivo, o una relación estable que se consolide con el paso del tiempo.  El sexo en verano sabe mejor. Eso nunca lo podremos saber con exactitud. Y eso es lo bueno del amor aunque no lo parezca: la incertidumbre.

El verano suele describirse cómo la época perfecta para tener una relación fugaz. Las vacaciones, el calor y nuestra imaginación hacen una combinación perfecta con nuestros hormonas. Vivir una pasión en verano es un tópico que va más allá de nuestras fronteras y no discrimina entre nacionalidades. Solo recordar el verano de pasión que vivió la mítica actriz Ava Gardner en nuestro país en 1953. Así, nunca debemos olvidar algunas ventajas que tienen vivir una relación de verano.

-Libertad. En el verano tenemos, por regla general, menos obligaciones que el resto del año. Disponemos de más tiempo libre y viajamos fuera de nuestro lugar de residencia habitual. Nos sentimos más libres para cualquier cosa dejando la timidez y los complejos aparcados, aunque sea temporalmente. De esta manera, tendremos menos inconvenientes a la hora de empezar una relación de verano.

-Pasión. Cómo no sabemos cuánto va a durar, el inicio de una relación de este tipo suele ser bastante pasional, principalmente en el terreno físico. No queremos dejar nada para el siguiente día y queremos aprovechar todo el tiempo disponible que estemos juntos. Cómo suele coincidir con nuestro período vacacional, solo veremos, y verán, la parte buena de la relación. Sin celos y sin el riesgo de que la convivencia pueda matar la relación. Hay que disfrutar del momento lo máximo posible. Si estamos en la playa, tirados en una tumbona y en un estado de total relajación, qué más podemos pedir.

-Intensidad. Por regla general, una relación de verano tiene fecha de caducidad y por esa razón, el tiempo juntos se vive de una forma muy intensa. Esta intensidad se traslada al terreno sexual. El sexo se convierte en el centro de la relación y es una de las armas más poderosas para tener una relación de verano.

Sin compromisos. Si buscamos una relación temporal en verano, el principal aliciente es el sexo: el motor que mueve nuestros sueños y deseos. La ventaja de este tipo de relación es que no buscamos una relación duradera, con sus ventajas e inconvenientes, y el sexo pasa a un primer plano.

El futuro no está escrito. Lo que empieza cómo un romance de verano puede derivar en una relación duradera y estable. Nadie nos puede garantizar que una pasión de verano se convierta en la relación de nuestra vida.